Ni antes ni después, nada…

Son de los que confunden perdón con disculpas, que no es lo mismo.
Florestán.

A pesar de la vacación, he leído casi todo lo que se ha publicado sobre la breve visita del presidente López Obrador al presidente Joe Biden, el miércoles en la Casa Blanca, y como en las anteriores visitas, nos quedamos con versiones oficiales de lo que quieren que se sepa.

Y miren que se los dice un veterano que cubrió la primera en su vida profesional el 20 de agosto de 1970, cuando en un incipiente Puerto Vallarta, Gustavo Diaz Ordaz, de salida, recibió a un entonces todopoderoso Richard Nixon. Era la primera vez que yo veía en persona a un presidente de Estados Unidos, al que volvería a ver menos de un mes después, el 4 de septiembre, durante la correspondencia de la visita, en San Diego California.

Desde entonces me ha tocado cubrir todas las entrevistas de los presidentes de México a los de Estados Unidos y las que estos a nuestro país, hasta la de la semana pasada lo que no me mantuvo alejado periodísticamente ni de los detalles ni de las reacciones.

De lo primero debo decir que hubo más para el color que para la nota: que si la corbata, que si el botón, que si cómo de sentó, que si los pies, que sus hojas, que si el tiempo de lectura, que si Biden no lo recibió en la entrada, que si lo tramitó rápido porque tenía un picnic, que si por la tarde salió de viaje.

Y es que, en esas cumbres, lo importante nunca trasciende, y a lo que quieren dar importancia, tampoco.

Así ha sido siempre y así fue la semana pasada por más que insistan como en el pasado, en el “antes y después” de la reunión, antes y después que nunca ha existido y las cosas han seguido siempre igual, con entrevistas o sin entrevistas.

RETALES

1. CUENTO. El director de Fonatur, Javier May, fue el primero en hacer efectivo la máxima presidencial de que no le fueran con el cuento de qué la ley es la ley, al levantar, sí, levantar la suspensión definitiva de un juez y por los suyos reinicio la obra detenida del tramo 5 del Tren Maya. Dijo que es de “seguridad nacional”, y con eso tuvo, como dice que permite dicho decretazo;

2. MAS. En la misma línea, Jaime Bonilla se ha negado a dejar el escaño como falló el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, fallo que es irrecurrible pero ya está el antecedente del no me venga con el cuento de la ley y sigue manteniendo privilegios como el del fuero, que es ahora el más importante. Lo grave es que ningún órgano de gobierno del Senado haga valer la Constitución; y

3. ECO. Mario Delgado, que quiere ser el próximo jefe de gobierno de la CDMX, busca competir con Claudia Sheinbaum con el método del eco. Ayer destacó la declaración de López Obrador sobre su confianza en que “el año que viene”, en cinco meses, “su gobierno dejará de importar gasolinas y diésel” cuando saben que eso es imposible y apuestan al olvido.

Nos vemos mañana, pero en privado.