Rumanía y Moldavia pausan sus problemas y se movilizan por los refugiados
Siret (Rumania). Foto de EFE/EPA/ROBERT GHEMENT

Rumania y Moldavia son dos de los países más pobres y corruptos de Europa, pero la llegada masiva de refugiados ucranianos despertó en ellos una ola de solidaridad que está consiguiendo hacer frente a la creciente emergencia humanitaria.

El pueblo rumano está demostrando tener un corazón inmenso”, dijo a Efe, junto al paso fronterizo de Siret, en el lado rumano de la frontera con Ucrania, el empresario y filántropo israelo-estadounidense Moti Kahana, que trabajó en misiones de rescate en Siria, Irak y Afganistán.

Kahana trabaja con el Comité Judío-estadounidense de Distribución Conjunta, que ofrece comida a quienes llegan huyendo de la ofensiva militar rusa contra Ucrania, y ayuda a los ucranianos judíos a llegar a un destino seguro.

Precios reducidos

A través de su empresa, GDC, que ofrece servicios logísticos a oenegés, Kahana procura y transporta alimentos a la frontera y a Ucrania.

Al ser una empresa estadounidense, normalmente me intentan cobrar más, pero aquí es diferente; los vendedores insisten en hacernos precios reducidos y mucha gente no quiere cobrar por su trabajo”, dice Kahana, que no ha encontrado en Rumanía el oportunismo entre las autoridades que ha visto en otros países.

Desde que el presidente ruso, Vladimir Putin, lanzara el pasado día 24 la invasión a gran escala de Ucrania, en Rumania han entrado más de 227 mil ucranianos, en su inmensa mayoría mujeres y niños. De ellos, unos 155 mil han salido ya del país en dirección a Europa occidental.

El país más pobre de Europa

Más de la mitad de los refugiados que han entrado en Rumania lo han hecho a través de Moldavia, un país de apenas tres millones de habitantes que tiene el PIB per cápita más pequeño de Europa.

Moldavia recibió 4 refugiados por cada 100 habitantes, lo que le convierte en el país que más desplazados ha atendido en relación a su población, según datos del Gobierno.

“Esta crisis humanitaria se suma a los desafíos de desarrollo que Moldavia ya tenía”, declaró la primera ministra del país, Natalia Gavrilita, que mencionó “la pandemia, la crisis energética y la inflación” de “dos dígitos”.

La guerra también afectó al comercio con Ucrania, dijo Gavrilita, pese a lo que Moldavia se ha comprometido a recibir y atender a todos los refugiados que lleguen.

Rumanía y Moldavia aparcan sus problemas y se movilizan por los refugiados
Siret (Rumania). Foto de EFE/EPA/ROBERT GHEMENT

Ayuda internacional

La primera ministra hizo estas declaraciones junto al secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, que visitó este domingo Moldavia y elogió “la extraordinaria resiliencia” que está mostrando el país.

Ante la petición de ayuda de Moldavia, que planteó también ayer Rumanía, Blinken dijo hoy que su Gobierno quiere destinar 2.700 millones de dólares para los refugiados y los países que los atienden.

Movilización ciudadana

Hasta el momento, todos los refugiados que logran salir de Ucrania por Rumanía o por Moldavia encuentran la ayuda que necesitan y un techo bajo el que dormir, gracias a las infraestructuras habilitadas por las autoridades, pero también a los miles de ciudadanos particulares que los alojan en sus casas.

“Mira toda esta fila de voluntarios; hay más voluntarios que refugiados que ayudar”, dice Moti Kahana desde el margen de la carretera que une el paso fronterizo con la localidad rumana de Siret.

“Más ayuda dentro de Ucrania”

“Lo que más necesitamos es hacer llegar más ayuda dentro de Ucrania”, declara Kahana, que habla de aglomeraciones y largas colas en ese lado de la frontera.

Uno de los que ofrecen alimentos y medicinas y cargan las maletas hasta los coches y autobuses que llevan a los refugiados a su primer destino es Eduard Cismaru.

“Las situación ha empeorado en Ucrania, pero aquí las cosas están cada día mejor organizadas”, dice este joven desempleado de Craiova, a más de 700 kilómetros de Siret, que está enrolado en los servicios de emergencia rumanos.

“En general son mujeres acostumbradas a trabajar y ganarse la vida por ellas mismas y no les resulta fácil aceptar ayuda”, dice otra voluntaria llegada de Bucarest.

Atención a mascotas

Muchos refugiados huyen de la guerra con sus mascotas. Una oenegé dedicada al cuidado de perros ofrece agua, comida y alojamiento a los animales en la frontera.

Elena ha llegado con sus cinco perros desde la ciudad de Járkov asediada por los rusos. Tras dejarlos al cuidado de esa oenegé para que los entregue a un amigo en Polonia, regresará a su país para empuñar un arma contra el invasor ruso.

Con información de EFE, por Marcel Gascón