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El Presidente mexicano ha iniciado en estos días una fuga analítica hacia adelante mediante una tergiversación histórica hacia atrás.

Ha comparado a la prensa que lo critica a él con la prensa que criticó a Francisco I. Madero hace un siglo, sugiriendo que en aquella prensa crítica estuvo el huevo de la serpiente del golpe de Estado de 1913, que acabó con la vida del presidente Madero y abrió el camino a los levantamientos que conocemos como Revolución mexicana.

La sola comparación es un dislate, a menos que el Presidente tenga otros datos sobre el golpe de Estado que según sus insinuaciones estaría gestándose contra él en 2019.

La prensa crítica contra Madero fue un factor del golpe de Estado de 1913, pero hubiera sido trivial en sus efectos si no hubiera existido una conspiración de los poderes reales: la embajada estadunidense, los intereses creados y el Ejército federal.

El embajador Henry Lane Wilson fue quien sentó en la misma mesa al cuerpo diplomático y al ejército porfiriano y a los intereses creados.

No sé si el presidente López Obrador tenga información reservada de que está en marcha una conspiración similar de la actual embajada estadunidense, los inversionistas y los militares inconformes, y él está, por tanto, en la posición en que, ingenuamente, se encontró Madero.

A saber: que el militar al que Madero hizo jefe del Ejército, Victoriano Huerta, era parte de la conspiración del embajador Wilson.

El propósito de la conspiración de la embajada y del jefe del Ejército de la época no era incitar a la prensa a criticar al presidente, sino dar un golpe de Estado. Lo dieron.

Si el Presidente tiene esta información en el cajón de sus otros datos, si sabe que el embajador estadunidense actual conspira con el jefe del Ejército y con los mercados para darle un golpe de Estado, debería llamarnos con claridad al estado de alerta. La prensa crítica que tanto le molesta se pondría como un solo hombre de su lado.

Mi impresión es que los recuerdos del porvenir que ensaya el Presidente son simplemente increíbles hacia delante y falsos hacia atrás.