Minuto a Minuto

Nacional Aurelio Nuño: “Mientras no haya presupuesto y compromiso, la política educativa es retórica”
Aurelio Nuño, exsecretario de Educación Pública, analizó la crisis del sistema educativo bajo los gobiernos de Morena.
Deportes Maratón de la CDMX 2026: Ruta, horarios y cierres viales
Se espera que en el Maratón de la CDMX 2026 participen aproximadamente 30 mil corredores este domingo 30 de agosto
Nacional Atacan a fuerzas de seguridad entre límites de Zacatecas y Aguascalientes
Los hechos ocurrieron sobre la carretera que conectan Villa García, Zacatecas, con San Rafael de Ocampo, de Asientos, en Aguascalientes
Nacional DEA va por más bienes de García Luna; afirma que todavía hay fallos pendientes en EE.UU.
Terrance Cole, director de la DEA, dijo que EE.UU. tiene procesos judiciales pendientes para recuperar activos de García Luna
Deportes Raúl Jiménez marca en la goleada del Wolverhampton sobre el Stoke City
El atacante mexicano Raúl Jiménez volvió a hacerse presente en el marcador en la goleada de su equipo, el Wolverhampton

Vemos a un presidente popular blindado contra la crítica en su retórica. Su retórica es eficaz, penetrante, única en nuestro medio. Se permite todo, el buen humor y el sarcasmo, la frase inspirada y la palabra hiriente, la prédica moral y la vulgaridad callejera.

Se lo permite todo, además, sonriendo, y la mayoría de los mexicanos aprueba y celebra esa retórica, está bajo su influencia.

El ejemplo presidencial va creando un estilo público deslenguado, dicharachero y despectivo, particularmente infortunado.

Porque la popularidad y el gancho discursivo del presidente son indiscutibles, y predominan hasta ahora, pero no son transmisibles.

Cuando sus colaboradores, sus subordinados, sus parlamentarios, sus admiradores se contagian de su estilo, caen fulminados, pierden rápidamente el pie en la opinión pública. La imitación del modo retórico del jefe les acarrea olas de rechazos, al revés de lo que pasa con su jefe.

Momentos culminantes de esta imitación catastrófica de la retórica del jefe han sido los del director de la CFE, Manuel Bartlett, y el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa.

Puesto contra la pared por la evidencia periodística de su fortuna no declarada, Bartlett quiso pasar entre los reporteros jugando a improvisar en clave de la retórica presidencial.

Le preguntaron si había hablado con su jefe del tema de su riqueza y él respondió diciendo que solo habían hablado del Tren Maya y se fue diciendo: “chú chú chú/ chú chú chú”.

Peor fue la ocurrencia dicharachera del gobernador Barbosa, al declarar que, a sus adversarios políticos, el ex gobernador de Puebla y la gobernadora electa, muertos en un accidente de helicóptero todavía no aclarado, los “castigó Dios” porque, según Barbosa, le habían robado la elección previa, que le ganó la gobernadora ahora fallecida.

Bartlett, Barbosa y muchos otros imitan catastróficamente a su jefe por la sencilla razón de que son copias falsas de su jefe. No tienen ni el ángel ni el ingenio ni el poder ni el blindaje popular ni la impunidad mediática de su jefe.

No sé si, al paso que va, llegará un momento en que López Obrador parecerá también una mala copia retórica de sí mismo. Porque hay algo en esa retórica que puede volverse fácilmente su caricatura.

[email protected]