
Un poema del reportero Leonardo Ferrera
mayo 3, 2026
Como un reloj de arena,
la vida se desliza
en la fragilidad
del instante.
Entre partículas finas,
cada grano
late con memorias
sin nombre.
Nos revela
que entre la infinitud
y la pequeñez,
una molécula
puede sostener
un abismo.
Y cae.
Un grano recuerda
lo que el universo
olvida,
y al resbalar
regresa
a su origen.
Pero juntos,
en el murmullo
de la orilla,
tejen vastas
extensiones:
desiertos,
playas,
cuerpos de tiempo
dormido.
Así es nuestra
diminuta estancia
frente al universo:
somos gravilla
errante,
una pausa
en la respiración
del espacio.
Hoy estamos.
Apenas.
Mañana,
seremos arena.
Leonardo Ferrera