Minuto a Minuto

Nacional Comisión de Puntos Constitucionales aprueba iniciativa para anular elecciones por intervención extranjera
El dictamen fue aprobado con 28 votos a favor, nueve en contra y dos abstenciones; será discutido en el Pleno de San Lázaro durante el periodo extraordinario
Nacional Congreso abre periodo extraordinario para discutir reformas electorales y judiciales
El Congreso abrió el periodo extraordinario para discutir sobre el aplazamiento de la elección judicial y la nulidad de elecciones por intervención extranjera
Economía y Finanzas Carlos Slim asegura que EE.UU. tiene una “gran necesidad” de los trabajadores mexicanos
"Lo que tiene EE.UU. es una industria muy limitada, débil, porque ya no es competitiva", indicó Carlos Slim
Deportes Médico dice que Maradona debió ser sedado y sujetado durante su última internación
El médico explicó que Diego Armando Maradona debía ser sedado para evitar que se quitara las vías venosas o se levantara de la cama
Entretenimiento Bad Bunny se une al elenco de ‘Toy Story 5’ en el personaje de Pizza con Gafas de Sol
Bad Bunny interpretará la voz de Pizza con Gafas de Sol, un juguete olvidado, en la próxima entrega de Toy Story 5

Vemos a un presidente popular blindado contra la crítica en su retórica. Su retórica es eficaz, penetrante, única en nuestro medio. Se permite todo, el buen humor y el sarcasmo, la frase inspirada y la palabra hiriente, la prédica moral y la vulgaridad callejera.

Se lo permite todo, además, sonriendo, y la mayoría de los mexicanos aprueba y celebra esa retórica, está bajo su influencia.

El ejemplo presidencial va creando un estilo público deslenguado, dicharachero y despectivo, particularmente infortunado.

Porque la popularidad y el gancho discursivo del presidente son indiscutibles, y predominan hasta ahora, pero no son transmisibles.

Cuando sus colaboradores, sus subordinados, sus parlamentarios, sus admiradores se contagian de su estilo, caen fulminados, pierden rápidamente el pie en la opinión pública. La imitación del modo retórico del jefe les acarrea olas de rechazos, al revés de lo que pasa con su jefe.

Momentos culminantes de esta imitación catastrófica de la retórica del jefe han sido los del director de la CFE, Manuel Bartlett, y el gobernador de Puebla, Miguel Barbosa.

Puesto contra la pared por la evidencia periodística de su fortuna no declarada, Bartlett quiso pasar entre los reporteros jugando a improvisar en clave de la retórica presidencial.

Le preguntaron si había hablado con su jefe del tema de su riqueza y él respondió diciendo que solo habían hablado del Tren Maya y se fue diciendo: “chú chú chú/ chú chú chú”.

Peor fue la ocurrencia dicharachera del gobernador Barbosa, al declarar que, a sus adversarios políticos, el ex gobernador de Puebla y la gobernadora electa, muertos en un accidente de helicóptero todavía no aclarado, los “castigó Dios” porque, según Barbosa, le habían robado la elección previa, que le ganó la gobernadora ahora fallecida.

Bartlett, Barbosa y muchos otros imitan catastróficamente a su jefe por la sencilla razón de que son copias falsas de su jefe. No tienen ni el ángel ni el ingenio ni el poder ni el blindaje popular ni la impunidad mediática de su jefe.

No sé si, al paso que va, llegará un momento en que López Obrador parecerá también una mala copia retórica de sí mismo. Porque hay algo en esa retórica que puede volverse fácilmente su caricatura.

[email protected]