CARLOS MARÍN

De secuestros a secuestros

De secuestros a secuestros


El intercambio de personas privadas ilegalmente de su libertad por supuestos “policías comunitarios” de San Miguel Totolapan (Guerrero), muchos de ellos en realidad efectivos de bandas que rivalizan por el control del paso de goma de opio que se ordeña de la amapola, suscita una inquietud en apariencia lógica: ¿y los dichosos grupos antisecuestro?

No solo: ¿para qué entonces el reforzamiento de personal oficial armado (soldados, policías federales, estatales y ministeriales, 220 en total) en esa pequeña localidad, si unos y otros plagiarios terminan medio arreglándose con la amenaza de asesinar a los retenidos?

Justo es reconocer que no se trata de secuestros comunes (por dinero) y, por lo mismo, impensable un operativo típico de rescate.

Pero… ¡oh, sorpresa! (lo bueno de reportear): mientras el problema “comunitario” estaba en curso, allí mismo, en Totolapan, el grupo antisecuestro resolvió un plagio virtual y rescató sanos y salvos a cuatro engañados por quienes la empresa en que trabajan había empezado a depositar dinero a los timadores.

Dos caras de una misma moneda: delincuencia y autoridad en un Guerrero que arde…

cmarin@milenio.com