#LaPeorMamá Los niños no son veganos

#LaPeorMamá Los niños no son veganos - la peor mamá
Foto de archivo

Por Claudia Ma. García Reyes Herrera (@plausi1)

Más o menos una vez al mes, una mamá del grupo de #miniplausi va a “cocinar” con los niños a su salón. Bueno, en todos los salones del kinder.  Y pongo cocinar entre comillas porque más bien es decoración de comida. A una le dan 20 minutos. ¿Qué puedes hacer en 20 minutos con 17 niños que no sea aventarle chispas a un keko (cupcake)? Bueno, yo el año pasado hice sándwiches y hotdogs, lo cual tampoco es cocinar. Pero bueno, una como mamá se esmera para hacer algo padre y rico con los niños. Habemos unas prácticas y otras súper pros, pero ese no es el punto del texto de hoy. Les digo que siempre se me va el globo.

La semana pasada le tocó ir a cocinar a una mamá cuya hija acaba de entrar este ciclo escolar a la escuela. Esta chiquilla tiene requerimientos muy específicos de alimentación. En pocas palabras es vegana, o más, porque muchos alimentos le ocasionan alergia. Cero gluten, cero azúcar, cero colorantes, cero cero cero. Neta que es de admirarse esta mujer. ¿Cómo hace para lograr, no solo que su hija coma, lo cual a la edad de estas chamacas (entre 3 y 4 años) ya es un triunfo; sino además lograr que coma solamente x o y cosa? Por supuesto que la salud de la niña es primero y ni de broma le va a dar algo que le haga daño, pero que difícil debe de ser el ser vegano. Cero me llama la atención.

Pues bueno, después de la explicación de la dieta de la chaparrita en cuestión, les cuento que mi amiga se rompía la cabeza para idear una receta para hacer con los niños. Pero PUM, encontró una receta de brownies veganos. Y la idea ganadora fue hacer brownies veganos en forma de pinos y decorarlos con betún verde y chocolate. ¡Claro! ¿Quién además de esta que escribe le dice que no a un brownie? (Sí, soy rara, no me gusta el chocolate) Este, pues… no le fue tan bien como pensaba…

Les voy a contar las cosas como me las contó mi amiga vía mensaje de voz de WhatsApp:

  • Fui a la escuela muy feliz a hacer mis pinitos de Navidad hechos de brownies veganos, yo muy ilusionada. Los probé antes y la verdad saben buenos. Amiga, #miniplausi súper aplicada haciendo su pinito, ella bien obediente decorando y cuando lo prueba hace cara y me dice, así sin más, no me gustó. Y atrás de ella otros cuantos que no querían. Ya no sé si reír o llorar. A mí me encantó la idea de los pinitos pero pues sí, eran veganos por mi hija y pues yo quise hacer algo diferente, pero pues no pensé que en serio no se los quisieran comer. En serio no tenían nada malo.

Escuché su mensaje y me boté de la risa.

  • Amiga, a mi hija ningún brownie le gusta, pero, ¿vegano? obvio menos. Acuérdate que los niños son bien pikis para la comida.
  • Bueno, un niño sí me pidió más. Aunque ya no llevaba.
  • Seguro también es vegano amiga. No manches.

Procedió también a contarme que obviamente lo más divertido de todo fue la decorada y como entre ella y los niños hicieron un batidero en el salón entre embarrar uno y otro en los pinitos.

Desde mi punto de vista, para ella fue un día super especial porque fue la primera vez que vió a su hija interactuar con otros niños en la escuela. Ella tiene una condición especial y este año escolar decidieron darle chance a la escuela, y los resultados han sido positivos con altas y bajas, pero positivos; así que para ella era un acontecimiento súper importante. Las expectativas eran altas. Y no porque para mí sea menos importante, aunque ahora que lo pienso yo no me he apuntado para ir a cocinar. Sí, sí es más importante para ella. Ya puse en mis recordatorios llamar a la escuela para ir a cocinar algo no vegano.

Continúo. Para mi amiga el ver los avances de su hija a nivel social es importantísimo y, por lo que me dijo, en ese aspecto salió mas que feliz con lo que vio y vivió. Desde mi punto de vista, eso le gana a la tristeza de que nadie se coma tus brownies. ¿O no?

Pero bueno, todo este rollo es para decirles que así como mi amiga, todas hacemos lo mejor que podemos para darles a nuestros hijos lo que requieren. Algunos cosas más específicas que otros, pero todos tienen sus necesidades “especiales”, y después nos damos cuenta que no todos los niños son iguales. Y que ya que desciframos en algo a nuestros hijos los otros son completamente diferentes. Por eso criar más de un hijo es tan complicado. De pronto te das cuenta de que no todos los niños son veganos.

Gracias por leer.

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