#LaPeorMamá El alumno de la semana


Foto de archivo
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Escrito por Claudia García Reyes @Plausi1


Qué orgullo se siente el día que tu hijo sale de la escuela y te dice que es el “el alumno de la semana”, o sea que fue el mejor, el que cumplió con todas las metas establecidas. El más chingolingas para ponerlo en palabras más… mías.

Abrazos y felicitaciones. Fotos y demás con su insignia. Le hablamos a los abuelos, a los tíos y a los padrinos. En fin… Todo es felicidad.

Todo es felicidad hasta que vemos en su agenda, libreta de tareas o como le quieran llamar una hoja tamaño carta con la felicitación y…. una lista de lo que tiene que hacer en la semana de su reinado.

Lunes: ir vestido como quiera.

Martes: una cartulina con fotos de su familia y las cosas que le gustan.

Miércoles: sus papás van a la escuela a contar un cuento.

Jueves: dirigir la oración (sí, mis hijos van a una escuela católica).

Viernes: ayudar a la Miss.

O sea la mitad de las cosas nos meten en broncas a los papás.

Está increíble ir a la escuela vestidos como quieran, hasta disfrazados. Hasta que el hermano o la hermana se percata del asunto y quieren también ir así, pero el personaje en cuestión no fue el alumno de la semana. Problema número uno. Sí, se resuelve hablando con él/ella pero a las 07:30 h de la mañana cuando hay que apurarse para ir a la escuela no resulta, digamos fácil.

Segundo problema: ¿Quién creen que pasa una mañana completa buscando e imprimiendo fotos para la cartulina? Pos aquí su servilleta y luego hay que sentarse con ellos a pegarlas y decorar además de la tarea de ese día que poca o mucha ya es algo. Sí, soy yo, la que odia hacer manualidades, pegar cosas y hacer letras bonitas. Y lo odio porque no se me da…. por Dios, estudié Química, por algo no soy diseñadora. Mis cartulinas son, por decirlo de alguna forma lo mínimo indispensable y no, no les voy a enseñar una foto, capaz que me roban mis increíbles ideas jaja.

Ir a contar un cuento. Está súper padre. Siempre y cuando uno pueda ¿verdad? Yo soy mantenida así que no tengo bronca, mi tiempo es… de mis hijos.  El señor de la casa hace home office así que se puede escapar (no le digan a su jefe). Pero, ¿y los papás que tienen un horario de oficina qué onda? No está padre que los chamacos vean que los papás de fulano sí fueron porque pudieron hacer el espacio o zafarse de la chamba un rato y los propios no lograron ir los dos (por poner un ejemplo).

Tercer problema. Ah y esperen… no es obligación pero pues es tradición llevar un pequeño regalo o dulce a todos los chamaquillos del salón.

No me lo tomen a mal. Todo hice con mucho amor. Con los dos. Ya me tocó con los dos. Uno se siente como pavo real la verdad de ver que su hijo logró ser el “alumno de la semana”. Pero a veces me pregunto cómo le hacen en serio todos esos papás y mamás que trabajan para partirse en 100 y poder ir con su hijo o con sus 2 o 3 o 4.

No, tampoco es como para sacar a mis hijos de la escuela. La verdad me gusta mucho. Sobre todo que está enfrente de mi casa. Digamos que es un desahogo de hacer los trabajos por tus hijos. Se que para ellos es un premio que papá y mamá vayan a la escuela y mientras sea posible lo seguiré haciendo. No en vano soy vocal de grupo y estoy metida en 800 cosas de la escuela. Solamente me agarraron por sorpresa. Además sé que en cualquier otra escuela sucederá lo mismito con algún toque diferente.

Estoy segura de que, como en todo lo demás, estoy pagando todo lo que mis papás han tenido que hacer por mí.

Uy. Dejen que empecemos con las maquetas y verán cómo me quejo…

Gracias por leer

la peor mamá