Sembrando Futuro Fest 2022
Sembrando Futuro. Foto: DZ.

Ocho ediciones, cada una con su sello. Fue gestándose de a pocos, con la voluntad de muchos desde 2017, un trabajo minucioso para encontrar cómo transmitir un mensaje y volverlo tangible. 

Estoy convencida que seremos la última generación que pudo hacer algo y lo hizo. Que estamos ante una emergencia climática sin precedentes. Sé que despertar del letargo, nos ha costado demasiado tiempo, salir de la zona de confort que nos ha traído hasta aquí es complejo y el resultado es una humanidad desvinculada, fragmentada que comienza a recibir las facturas. Mientras nuestro entorno se va desgajando de a pocos.

Los niños en algunas partes del mundo además de haber vivido una pandemia, ahora tienen que salir temprano de la escuela pues la ola de calor sin precedentes azota el termómetro que marca temperaturas que vuelven peligroso estar afuera. Se derriten los conductos eléctricos, se van estropeando los aparatos eléctricos. Los ríos de muchas partes se secan, los glaciares se derriten. Las cosechas se pierden.

Los negacionistas ahora no pueden decir mucho, les guste o no estamos comenzando a vivir los estragos del calentamiento global y sí, este es ocasionado por nosotros, a eso le llaman los científicos el antropoceno; la sexta extinción masiva. 

Ante lo evidente nos queda movilizarnos, saber que podemos hacer cambios y que para ello hay que despertar, podríamos comenzar  por preguntarnos, ¿Cuál es mi huella ecológica en el planeta? ¿Entiendo que todo lo que hago, tiene un efecto en otros; en la naturaleza? 

Pensar así es pensar sistémicamente, permite ir despertando hacia preguntas más complejas que comiencen a cuestionar en lo profundo, ¿Acaso he vivido a ciegas, pensando que solo soy uno más en la cadena de producción en la que estoy inserto desde que nací?   

Así el 7 del del 7 de 2017 caminando sobre Av Universidad en la Ciudad de México mi despertar me llevó a voltear y mirar al río Magdalena, descubrirlo me permitió darme cuenta de mi desconexión. Durante treinta años viví cerquita de él y no sabía que era uno de los últimos cuerpos de agua a cielo abierto en la ciudad.  Fue abrir la puerta y comenzó a abarrotarse la información, los recuerdos de mis acciones, el cuestionamiento sobre mi forma de relacionarme con el planeta. Entonces me dolió, fue como un golpe seco darme cuenta que mi huella mientras he transitado por ahí me ha hecho copartícipe de lo que está sucediendo, sin duda fue un despertar abrupto.

Así nació C7 como una iniciativa de la sociedad civil, dirigida por un grupo de ciudadanos que busca abrir conciencias con proyectos concretos y con ello, limpiar el Río Magdalena, uno de los últimos cuerpos de agua a cielo abierto que nos quedan en la ciudad de México donde contamos con un proyecto para un parque en Presa Anzaldo realizado por el Arquitecto Victor Marquez. Así vamos trabajando juntos desde 2017, con otras instituciones de la sociedad como SeresArte, MeditNation, Itzeni, Ecostalitos. Con artistas como Enrique Chiu, Mocre y Fredo. 

Con Claudia Ruiz creamos un consultorio en salud mental, con más de veinte terapeutas en distintas disciplinas, donde trabajamos con    lo emocional, mientras encontrábamos el hilo conductor hacia el medio ambiente, así dimos con Gregory Bateson, quien acuñó en los años setenta un término que nos hizo sentido “ la ecología de la mente.” Una mirada sistémica para el tratamiento de muchas afectaciones, trabajando con la familia como fuente regenerativa. 

Soñar que se puede, volcar el corazón en ello con un objetivo claro fue parte del encuentro en las calles. Este 3 de septiembre de 2022 en Vito Alessio Robles, frente a los Viveros de Coyoacán,  en la ciudad de México, y el 4 en el Parque La Cañada, en el Primer Dínamo nos dimos cita para co crear nuevas ideas.  Mostramos que somos mucho más que la queja, que somos capaces de trabajar en comunidad. Pareciera que solo hace falta reencontrar cómo tejernos de nuevo.

La ilusión comienza semanas antes, los preparativos, lo que sí se puede, lo que no. Se van apiñando los permisos, los que acuden al llamado, los que aunque no estén, están presentes. Se suman voluntades, las que estaban de antes, las que aparecen y son nuevas.

El alma no encuentra palabras, se apiñan por dentro cuando lo que hay es sólo agradecimiento. Fue un fin de semana lleno de emociones, donde la unión de las artes, la espiritualidad, la salud mental, el deporte, la ciencia, estuvieron unidos por un hilo conductor de creer que se puede, hilvanando la posibilidad de limpiar un río juntos, de mandar mensajes que resignifican conceptos. Sembramos la posibilidad de creer que tal vez quienes atraviesan momentos difíciles de todo tipo, pueden seguir aportando, y que quizá relegar pensando que es por su bien, genera exclusión. 

Se llenaron los bolsillos de semillas, de esas que encontrarán tierra fértil para hablar distinto y, al final, dejamos un mejor espacio que el que encontramos al llegar.

Talleres, Bazar, Colilla Challenge, limpieza de río, pintada de mural, concierto con Cristina Pardo y Emmanuel quienes con Laúd y voz de mezzo soprano, interpretaron melodías de otro tiempo y del otro lado del mundo. Así de rica fue la jornada del día tres.  El 4, meditación con Rocio Guerrero y sus cuencos, plática de Coaches por México y la caminata Nórdica que es mucho más que un extraordinario ejercicio. Fuimos testigos de la catarsis que se genera mientras vamos hablando con quien va a nuestro lado; respirar aire fresco, contemplar el espacio y gozar.

En cada espacio se pidió permiso, se pidió perdón a la Madre Tierra y se buscó un espacio de silencio en el alma, los rezos en boca de Aramar tocaron el alma de quienes estamos ahí.

Agradecidos con quienes fueron, participaron y nos impulsaron depositando un pedacito de su corazón en ofrenda.

A los que acudieron al llamado y dieron taller, a los que llevaron sus productos para la venta. A los topos de Tlatelolco por liderar la limpieza del río, a quienes recogieron las colillas (se juntaron más de cinco litros ). A Isy por su entrega, su gran corazón y todo el trabajo que implicó llegar aquí. A Olli por sus horas de desvelo y ser un fuera de serie para las imágenes, a Amparin que ahí donde está nos abrazó mientras repartimos sus juguetes. 

Jonathan y Sara por el mural y el bazar. A Claudia Ruiz, Cesar, Dany, Vero, Karla, Norma, Edna, Diana, José Manuel, Ángel, Ecoweeky, Beatriz Beate y su bella familia; por el rally, a Yutta, a Juan, Jorge Luis y María. A Coaches por México por ser organizador, por el cariño y comprensión de Giully.

A Victor Ocadiz y Samy con sus manos sanadoras. Al equipo de Decathlon por estar presente. Al ejército de Salvación, al Parque La Cañada, Ana María, Santiago, Horacio, a Horacio Medina por ser organizador, a su mosquito y sus dos bellos hijos que estuvieron al pie del cañón.   

A Adriana Saviñon de MeditNation por regalarnos la presencia de Rocio Guerrero y la magia que esparció este día. A Maryely y el grupo de 909 Media labs. 

A los comerciantes que abrieron su mapa del mundo llevándonos frutas y verdura.   

A todas las fundaciones CIMA, COI, AMLCC y COMESAMA y al consultorio de C7 Salud Mental.

A nuestros patrocinadores Distroller, Water Matters, Suzuki, a   Arturo Allen y su espectacular equipo de la asociación de Caminata Nórdica de CDMX. 

Por último a nuestra estación  de radio Promoestereo, quien alberga el programa de radio Encuentro Sustentable, donde Arturo Peña, Chely Rueda, Horacio Medina y yo compartimos los micrófonos cada sábado desde hace tres años, trayendo expertos en materia de medio ambiente, en salud mental buscando el hilo conductor para transmitir que jay mucho por hacer pero que todavía se puede. 

A CEREBRO por abrirnos un espacio editorial que dirige Norma Magaña en Publimetro. 

Gracias, gracias siempre

¡Misión Cumplida!

“Vine a tus playas tierra: llegué como extranjero. Viví en tu casa como huésped y me voy de ti como amigo”

Rabindranath Tagore 

No fuimos creados  para el ritmo frenético de la vida moderna. Para volvernos  sedentarios, vivir en interiores, socialmente aislados, cargados de comida rápida y privados de sueño.

Stephen Ildari

Por DZ

Claudia Gómez

Twitter: @claudia56044195