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Eviscerar

Eviscerar - Foto de superfurrylibrarian.wordpress.com.
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Finalmente su cadáver fue decapitado, el cuerpo cortado en cuatro pedazos y la cabeza subida a lo alto de las puertas de Londres

Este dolor es como mi sombra,
me sigue al vuelo, me acompaña.

Me desgarra la virtud.
Esta contra mí, me empuja y me lastra. 

Me aflige la pena, no hay manera de alejarla de mi pecho.
Será  que el fin de las cosas la destierre.

Insúflame esta pasión arrebatada,

pues blando soy.

Floto y me hundo. Y ya no estáis para acompañar
mi  dulce deleite, en esta hora sin tardanza;
entonces con vuestra partida

moriré para olvidar que tanto le he amado.

                                                                 DZ

 

Me he quedado perpleja. Es frecuente en mí que esto suceda, noto que la boca se me abre y los ojos se me ven como platos. La respiración va tomando un ritmo lento, y me doy cuenta que la temperatura corporal se va bajando hasta que la piel lo resiente y se me erizan los poros. El cuero cabelludo se vuelve sensible y aunque hay dejos de horror, es el miedo quien me está abrazando lentamente, me va apretando el cuello y de pronto necesito inhalar con fuerza.

 

Foto de superfurrylibrarian.wordpress.com.
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¿Pero qué me esta poniendo así? una representación pictórica en uno de los  manuscrito de Jean Frosiarrt del siglo XIV, que no me deja en paz. Se ha metido en mi mente como hierba mala y me resulta inquietante lo que expresa.

Así que me doy a la tarea de ir suavizando mi obsesión, no hay como investigar un poco para ir generando una percepción que calme mi cuerpo inquieto y que ayude a no perderme en la emoción que me provoca; será que en ello vaya calmando mi sentir.

Entre un millón y medio de palabras, Jean escribió crónicas sobre su época, cabe mencionar que hoy quienes saben, dicen que contienen fechas erróneas, geografía mal ubicada,  estimaciones inexactas de las muertes en las guerras, de los montos de los ejércitos, y sesgos connotados en favor de sus patronos. Pero al final ni fechas, ni geografía realmente marcan la posibilidad de transmitir un sentir de un entorno a través de quien lo narra o de quien lo pinta y eso lo vuelve real para él. Si resulta que otros más pueden expresar algo parecido, al final puede haber algo interesante en la historia y desde ahí se puede tejer.

La  imagen suspendida en mis pupilas sin perderse, representa una ejecución, en verdad he visto muchas, de hecho las películas de distintos géneros han puesto imágenes de esta índole en mi cerebro, los libros sobre historia y guerra otras. Pero en este caso es la forma lo que ha llamado mi atención.

 

Foto de superfurrylibrarian.wordpress.com.
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Con una paleta de colores de tipo metálico se ve un hombre puesto en una escalera, se le ha desprovisto de ropa y está completamente desnudo.  Es una plaza pública, la vestimenta de la turba lo confirma, es el medioevo. Entonces aparece la palabra “eviscerar” y me parece que entre cada letra hay mucho más que una forma de ejecutar.

¿Qué puede llevar a una ejecución tan dolorosa y humillante? ¿Quién es el interfecto que es sometido a semejante barbarie? Es nada más y nada menos que Hugo Despenser, I Lord Despenser también conocido como el Joven.

Caballero, Chambelán del rey, condestable de Odinham, Lord de Glamorgan. Era quien cuidaba los castillos de Inglaterra y de Gales. Administraba las tierras y posesiones de Brecknock. Para darle un poco de contexto a su envergadura, se casó  con Leonor de Clare, nieta del Rey Eduardo I de Inglaterra  quien debía al padre de Hugo una gran suma de dinero. Así en pocos años pasó de ser un Caballero sin tierras, a uno de los magnates más ricos del reino y padre de nueve hijos.

 

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Pero el poder tiene sus raíces de oscuridad cuando va gestando dentro la codicia y la necesidad incansable de tener más y más. Se van nublando los principios y de pronto ya da igual si para conseguir algo uno mata, roba o deja huérfanos por todos lados.

Esta conducta  se hizo insostenible cuando entró en la corte y fue nombrado Chambelán, entonces como ave de rapiña se dio a la tarea de cumplir los caprichos del rey en la cama. Así se  volvió su amante, desplazando a Roger d´ Ámory.  Como favorito, sus desplantes le causaron muchos enemigos, pero esto no le evitó  acaparar a tierras galesas, quedarse con la herencia de su mujer, obligar a Alicia de Lacy,  condesa de Lincoln, a cederle sus tierras, engañar a su cuñada robándole Gower y Usk. Hurtar las tierras de su otra cuñada y torturar a Lady Baret hasta hacerla perder la razón.

Fue tal el odio que fue sembrando, que trataron de  asesinarlo, fallando una y otra vez volviendo infructuosos los intentos.  Pero la fuerza política  de los Barones,  logró un día, mandarlo al exilio. Ahí se convirtió en pirata del Canal de la Mancha,  un monstruo marino al acecho de mercaderes.

Mientras, en la corte los barones que habían logrado expulsarlo se pelearon entre sí. Aprovechando la situación e impulsado por su codicia y crueldad, regreso de nuevo a la corte a desbaratar a La reina Isabel, esposa de Eduardo. Ella  lo odiaba con todo su ser, corrían rumores en los pasillos del castillo que decían que incluso la había violado. Al mismo tiempo el la odiaba a tal grado que pagó barriles de plata para que la asesinaran pues ella siempre estaba en su contra, conspirando buscando la manera de destruirlo. Sin poder lograrlo, Isabel viendo que estaba en peligro se fue a Francia, ahí se hizo amante de Lord Mortimer y entre los dos armaron la campaña  de invadir Inglaterra. Así en octubre de 1326, juntaron un ejercito escueto de unos 1.500 mercenarios, pero la mayoría de la nobleza se les fue sumando al ver la oportunidad de deshacerse de un soberano nefasto.

Hugo y su padre huyeron al oeste junto con el rey, se llevaron una suma considerable del tesoro real. Pero su huida no tuvo éxito. No hay enemigo pequeño y abandonados por la mayoría de sus seguidores fueron capturados cerca de Neath.

El rey Eduardo fue llevado a prisión y posteriormente destronado. El padre de Hugo llamado el viejo, fue colgado en Bristol, el 27 de octubre de 1326, pero Hugo, sufrió en carne propia la justicia de su época.

Se le juzgó por traición y robo, declarado culpable, sentenciado a ejecución pública. Lo llevaron arrastrado por cuatro caballos hasta el cadalso, donde había una gran pira ardiendo. Se le desnudó y se le escribieron a cuchillo en la piel, versículos bíblicos contra la arrogancia y la maldad.

Para darle más dramatismo, se le colgó de una horca a quince metros de altura, se cortó antes de que lo asfixiara del todo, solo con el fin de hacerlo sufrir más. Entonces, atado a la escalera a la vista de la multitud,  el ejecutor subió junto a él en otra escalera y le cortó el pene y los testículos. De ahí, fueron quemados frente a él, mientras todavía estaba vivo y consciente.

Le rajó el abdomen de arriba a abajo y fue sacándole poco a poco las entrañas, dejando para el final el corazón arrojandolo al fuego también.

Mientras se ejecutaba semejante barbarie, la tarea era de mantener vivo al sentenciado el mayor tiempo posible, de esta forma la última visión del reo era la de sus propias entrañas ardiendo, lo que añadía al dolor físico, la tortura psicológica.

Justo antes de morir, se escribió en algunos textos que dio un alarido desgarrador. Para mi, escucharlo es fuente de una pausa y me doy cuenta que no estoy respirando. Se provoca  una inevitable mueca de desaprobación en mi rostro, pero también entiendo que para aquella época,  este tipo de espectáculos era un deleite bañado de regocijo, para los espectadores. Difícil entenderlo con una mirada contemporánea.

Finalmente su cadáver fue decapitado, el cuerpo cortado en cuatro pedazos y la cabeza subida a lo alto de las puertas de Londres. Mientras presenciaban la ejecución, Mortimer e Isabel lo festejaron con gran satisfacción.

Un sadismo que esta lleno de simbolismos, una muerte que deja un mensaje. Arrastrado hasta su lugar de ejecución, la multitud pudo abuchearle, demostrando que había perdido su poder. El ahorcamiento era una muerte vergonzosa, el castigo para los ladrones comunes. La castración mostraba a la multitud que había dejado de ser un hombre.

Todos sus deseos malignos radicaban en el corazón y en sus entrañas, por eso al eviscerarlo y quemar sus órganos, demostraba que su maldad había sido purgada en la tierra. El desmembramiento final se hacía para tratar de impedir su salvación tras la muerte.

Así el hombre una vez conocido como Sir Hugh Le Despenser, Lord de Glamorgan, fue física y espiritualmente destruido.

Con este detalle narrativo voy entrando en mi de nuevo. Me quedo con esta sensación de ratificar la capacidad destructiva de mi especie. Me genera un estado de silencio que evita poder sentirme mejor. Busqué, encontré y al final la repulsión sobre este tipo de actos me sigue provocando lo mismo. Hoy me costará dormirme, eso ya lo sé.

 

Por DZ

Claudia Gómez

Twitter: @claudia56044195 

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