Vive, sí, pero el misterio sigue


carlos-marin1

Carlos MarínEl asalto a la razón

Se sabe más hoy: si bien el joven preparatoriano no ha podido contar lo que vivió en los cinco días de su desaparición, debe determinarse con claridad por qué fue puesto en libertad y saberse si su actual estado mental se deriva o no de su detención.


Se sabe más hoy: si bien el joven preparatoriano no ha podido contar lo que vivió en los cinco días de su desaparición, debe determinarse con claridad por qué fue puesto en libertad y saberse si su actual estado mental se deriva o no de su detención.

Tiene que explicarse de modo irrebatible por qué fue detenido, puesto que no aparece ningún denunciante y los policías admiten que no tuvieron delito que perseguir.

¿Por qué uno de los cuatro uniformados huyó a Guerrero y otro se amparó, pero está dispuesto a declarar?

Los dos restantes dieron la cara y afirman que Marco Antonio fue liberado cinco minutos después de haber sido subido a la patrulla.

Aunque el procurador Edmundo Garrido precisa que la fugaz privación de la libertad no puede hasta el momento considerarse una desaparición forzada, porque no hay elementos para presumir que se le quiso ocultar o retenerlo (salió por su propio pie del juzgado cívico en el Edomex), por fortuna el muchacho vive pero el misterio sigue: ¿qué sucedió? ¿Por qué se violaron los protocolos? ¿Con qué fin fue detenido…?

[email protected]

  1. Ávidos de que se juzgue a Peña

    Durante el sexenio, en todos los casos de gran envergadura se ha hecho recurrente invocar la famosa cadena de mando que los abogados pretenden utilizar para que se responsabilice a Enrique Peña Nieto de violaciones a los derechos humanos, lo mismo por el caso Atenco, siendo gobernador, que como presidente por Ayotzinapa, Tanhuato, Nochixtlán, Apatzingán o Tlatlaya.

    Continuar leyendo