Una creíble advertencia sobre los riesgos del populismo

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Enrique CamposLa Gran Depresión

Cuando alguien expresa su preocupación por los riesgos del populismo inmediatamente se toma como un posicionamiento partidista. Específicamente en el caso de México se asume como una postura anti-Andrés Manuel López Obrador.


Cuando alguien expresa su preocupación por los riesgos del populismo inmediatamente se toma como un posicionamiento partidista. Específicamente en el caso de México se asume como una postura anti-Andrés Manuel López Obrador.

En la medida en que este personaje ha enarbolado a lo largo de su amplia trayectoria como candidato presidencial esas posturas, resulta inevitable vincular su nombre con una visión populista.

Pero sucede algo más. Quien critica al gobierno por la inseguridad, por las reformas estructurales, por la corrupción o el gasolinazo recibe el aval y una patente de sumarse a “la verdad”, aunque los argumentos sean equivocados.

Sin embargo, quien se atreve a cuestionar las propuestas o acciones de Andrés López en automático se convierte en enemigo de la verdad, en vendido al gobierno, en parte de la mafia del poder.

Quien le entiende un poco a las tácticas propagandísticas soviéticas y de Joseph Goebbels puede ver que ésa es la reacción que marca el libro como respuesta ante la crítica.

Es más, llega a tales niveles la colérica respuesta de sus allegados que hay una lapidación declarativa a quien se atreve a llamar a este personaje sólo con su primer nombre y su primer apellido.

Es pues en el caso de México indivisible la relación entre la amenaza populista y los postulados históricos y presentes de Andrés Manuel López Obrador.

¿Pero qué motivación podría tener Human Rights Watch para advertir los peligros de que esta forma de gobernar llegue al poder en México tras las elecciones de julio próximo?

Durante la presentación del informe anual de derechos humanos de este año Kenneth Roth, director ejecutivo de esta organización mundial, hizo una advertencia a los mexicanos, somos el país con el mayor riesgo de una victoria populista en el mundo.

Roth no se sumó a la campaña de Meade o de Anaya. tiene 25 años al frente de Human Rights Watch (HRW) y ha tenido a lo largo de todo ese tiempo posiciones muy críticas hacia los gobiernos panistas y priistas. Así que de alineado no se le puede acusar.

Lo que sí ha hecho HRW es atestiguar cómo el populismo ha arrasado a sociedades completas. Y el modus operandi ha sido el mismo: caudillos carismáticos que prometen cambios espectaculares, soluciones mágicas y que consiguen adeptos a través de hacerlos enojar e inconformarse con cualquier otra alternativa.

HRW tiene claro que un país que cae en el populismo es altamente propenso a atentar en contra de los derechos humanos de sus ciudadanos. No es una cuestión de modelo económico o político, es un asunto de garantías básicas generalmente violadas en el nombre del pueblo bueno.

Para esta organización no gubernamental, global y sin fines de lucro, México está amenazado con ese populismo ahora que Andrés Manuel López Obrador lidera las encuestas.

No hay que confundirse, HRW hace pedazos al gobierno de Peña Nieto y su escaso progreso en materia de derechos humanos.

Pero una organización que ha sido testigo de cómo países como Venezuela están destrozados por haber mordido el anzuelo mesiánico de un líder carismático que se vende como solución mágica, tiene la obligación de advertirlo y la sociedad mexicana de escucharla.