Un extraño enemigo

leopoldo-gomez2

Leopoldo GómezTercer Grado

El pasado 2 de octubre se estrenó Un extraño enemigo, una serie producida por Televisa para Amazon Prime. El tráiler lleva un récord de 17 millones de reproducciones en YouTube y Facebook. Los episodios distribuidos han recibido muy buenas críticas, aunque también han sido cuestionados por anteponer la conspiración política al movimiento estudiantil.

El pasado 2 de octubre se estrenó Un extraño enemigo, una serie producida por Televisa para Amazon Prime. El tráiler lleva un récord de 17 millones de reproducciones en YouTube y Facebook. Los episodios distribuidos han recibido muy buenas críticas, aunque también han sido cuestionados por anteponer la conspiración política al movimiento estudiantil.

Álvaro Cueva, por ejemplo, habla de “la visión más tremenda, más valiente y más desgarradora que jamás se haya hecho sobre esta matanza”. Para Carlos Gómez Iniesta, “las actuaciones, la ambientación y el guion de intriga política es de lo mejor producido en México” y Columba Vértiz apunta en la revista Proceso que con esta producción, Televisa da “el cambiazo”.

Jorge Zepeda Patterson considera, sin embargo, que privilegiar la conspiración palaciega es “una interpretación que vacía de todo contenido social al movimiento estudiantil”.

Un extraño enemigo es un thriller político construido precisamente desde la perspectiva de los juegos del poder en aquellos años. El foco no es, efectivamente, el movimiento de jóvenes, sino la lucha por la sucesión presidencial de Díaz Ordaz.

Aun así, esta serie, en la que participé junto con un gran equipo, permite una lectura social porque retrata desde la ficción los excesos de un Estado autoritario, represivo e intolerante, y echa luz sobre los usos políticos que condujeron a Tlatelolco. La dimensión histórica de los sucesos de 1968 no solo proviene de los reclamos libertarios de los estudiantes sino también de la respuesta violenta del Estado.

Así, la serie deja ver lo poco y, a la vez, lo mucho que ha cambiado la política mexicana. Ayotzinapa ejemplifica lo primero. Más ampliamente, como dice Alejandro Hope, quedan expuestos los riesgos de delegar la función de inteligencia a órganos sin control.

Sin embargo, no todo sigue igual. Ahora la libertad de los medios, las redes sociales y el peso del voto harían impensable que alguien involucrado en una matanza como la de Tlatelolco se convirtiera en presidente de la República. Y esto no es un cambio menor.