Los partidos políticos han jugado un papel lamentable frente la Consulta de Revocación de Mandato pues han carecido de acciones transparentes a partir de definiciones claras frente al gobierno de Andrés Manuel López Obrador y contra la votación del próximo 10 de abril.

Sea el Revolucionario Institucional, el de Acción Nacional, el de la Revolución Democrática o Movimiento Ciudadano, ningún partido se ha plantado y mostrado una clara línea de acción frente al activismo del Presidente y Morena, pues se han dedicado a calificar el ejercicio de “innecesario”, “ratificación simulada”, “acto de vanidad”, “estrategia electoral” y más.

Ningún partido se definió entre lanzarse a buscar la revocación de AMLO o llamar a no participar en ese acto que consideran una maniobra ilegítima para posicionar a Morena frente a los próximos comicios que se realizarán en seis estados para renovar las gubernaturas.

Pero para acabarla ya comenzaron a surgir denuncias sobre una campaña velada para llamar a no participar. En varios municipios de Veracruz, como el de Ayahualulco, denuncian a través de redes sociales que les llegan mensajes telefónicos de Alito Moreno, líder nacional del PRI, y del presidente municipal Arturo Morales llamando a no participar en la Consulta de Revocación.

En el audio se escucha: “Los ciudadanos estamos cansados de los caprichos de este gobierno, NO asistas a la Consulta sobre la Revocación de Mandato. Tus amigos Alejandro Moreno y Arturo Morales Rosas, presidente municipal de Ayahualulco, te invitan a no ser parte de esta farsa participando”.

No sería la primera vez que en el PRI utilizan estas tácticas, pero para qué a estas alturas usar métodos trasnochados en lugar de expresar definiciones políticas claras y actuar en consecuencia de cara a la sociedad.

Sin duda la legitimidad de la Consulta de Revocación de Mandato es profundamente cuestionable de origen por no ser convocada por ciudadanos inconformes con esta administración y ser una iniciativa del presidente López Obrador impulsada por Morena y ahora promovida por legisladores y funcionarios de gobierno, entonces ¿por qué los partidos no actúan abiertamente contra su realización o de plano llaman públicamente a no participar?

Lo qué pasa es que no los mueven los principios sino los intereses, como los priistas que no quieren cerrarse las puertas a obtener impunidad o dividendos en las negociaciones de la reforma eléctrica en el Congreso… y así todos, cada uno con sus propias agendas que no las de la sociedad.

O en todo caso temen lanzarse a apoyar que termine el mandato de López Obrador y perder en las urnas como ocurrió en 2018. En lugar de eso prefieren las triquiñuelas y el silencio a ver si en una de esas hay poca participación.

En fin, la clase política mexicana sigue siendo antidemocrática y tramposa, esté en el PRI o en Morena.