TLC 2.0: Estados Unidos tiene prisa… México, también


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Luis Miguel GonzálezCaja Fuerte

¿Habrá anuncio de acuerdo del TLCAN esta semana, en Lima? Llevamos unos días escuchando versiones al respecto y lo único cierto es que hay un nuevo ritmo en las negociaciones, “estamos en una fase mucho más intensa”, reconoce la jefa del equipo negociador de Canadá, Chrystia Freeland.

¿Habrá anuncio de acuerdo del TLCAN esta semana, en Lima? Llevamos unos días escuchando versiones al respecto y lo único cierto es que hay un nuevo ritmo en las negociaciones, “estamos en una fase mucho más intensa”, reconoce la jefa del equipo negociador de Canadá, Chrystia Freeland.

Algo más que intensidad se requerirá para lograr un acuerdo en los próximos cuatro días. La renegociación del TLCAN comenzó en agosto del 2017 y ha sido poco productiva: hasta el momento sólo han concluido 6 de 30 capítulos, luego de siete rondas de negociación.

Las diferencias son significativas en temas muy relevantes para Estados Unidos. Un asunto que ha acaparado los reflectores es el capítulo de reglas de origen. La administración Trump quiere usar las negociaciones para cambiar las reglas del juego en la industria automotriz. Con los cambios busca llevar de regreso muchos empleos a territorio estadounidense y mejorar las cifras de la balanza comercial. Esto no es un asunto menor: el déficit automotriz de Estados Unidos con México es cercano a los 82 mil millones de dólares.

¿Cuánto puede ceder México en esto para facilitar un acuerdo? Esta es una de las grandes cuestiones. Lo único que está claro es que Estados Unidos no está dispuesto a ceder casi nada. Acaba de conseguir un acuerdo con Corea del Sur en el que logró todo lo que pidió, a cambio de otorgar sólo la exención a los aranceles del acero.  Para Trump, el TLCAN es mucho más importante que el KORUS porque fue parte de la campaña presidencial y estará presente en las elecciones de noviembre próximo. Quiere un acuerdo para presumir ante su electorado y esto pone mucha presión al equipo negociados mexicano.

El tiempo es un factor que pesa mucho ahora. En Estados Unidos, hay prisa. No sólo por la cuestión electoral, sino porque el 1 de julio se acaban las facultades extraordinarias de Trump para negociar acuerdos comerciales. El Congreso podría quitarle poderes al presidente, si considera que deben poner freno a sus excesos (guerra comercial con China y daños al TLCAN, por ejemplo).

En México, hay prisa también. No tener un acuerdo antes de las elecciones de julio equivale a tener una herida abierta: hay riesgo de contaminar los mercados, las elecciones y el mismo proceso de negociación. ¿Se puede ceder y confiar en la discreción de Trump?  Yo creo que No, pero Idelfonso Guajardo sabe más.