JOAQUÍN LÓPEZ-DÓRIGA OSTOLAZA

Soft Brexit

Soft Brexit


A poco más de un año del histórico referéndum, a través del cual los ciudadanos de Gran Bretaña votaron a favor de abandonar la Unión Europea (UE), por un estrecho margen, las negociaciones formales entre el Reino Unido y la Unión Europea finalmente han comenzado.

A pesar de los pronósticos sobre un posible colapso de la economía británica, hasta ahora, el recuento de daños se ha limitado al territorio de lo político. Aunque en los 12 meses posteriores al referéndum la economía británica se ha mantenido estable, hay indicios claros de que esta situación está por cambiar. Hasta hace poco, la confianza del consumidor y de negocios se había mantenido estable gracias a la implementación de estímulos monetarios y fiscales por parte de las autoridades financieras del Reino Unido.

Asimismo, la fuerte depreciación de la libra esterlina había funcionado como amortiguador temporal al estimular las exportaciones del Reino Unido. Curiosamente, el mayor crecimiento en las exportaciones se dio hacia la Unión Europea que está experimentando una importante recuperación económica. Sin embargo, la inflación provocada por la depreciación de la libra esterlina está teniendo un impacto negativo en los salarios reales por lo que la confianza del consumidor ha empezado a verse afectada. Asimismo, el sector empresarial se ha vuelto más cauto en cuanto a sus planes de inversión dada la incertidumbre sobre el rumbo de las negociaciones para abandonar la Unión Europea.

Mientras tanto, en el territorio político, la mayoría conservadora buscaba negociar una salida rápida de la Unión Europea, lo que se le conoce como un hard Brexit. Bajo el hard Brexit, el Reino Unido buscaría abandonar de tajo la Unión Europea y recaer en las reglas de la Organización Mundial del Comercio para regir las relaciones comerciales mientras se negocia un nuevo acuerdo comercial con la UE. Sin embargo, la decisión del gobierno conservador de convocar una elección para ampliar su mayoría parlamentaria constituyó un error de cálculo mayúsculo.

El Partido Conservador perdió su mayoría parlamentaria en la elección y ahora el Reino Unido enfrenta una negociación con la Unión Europea con un gobierno debilitado. Esta situación juega a favor de la Unión Europea que favorece un escenario de salida más gradual conocido como soft Brexit. Bajo el soft Brexit, el Reino Unido permanecería en la UE mientras negocia un nuevo acuerdo comercial y migratorio. El resultado de las recientes elecciones parece reflejar que los votantes en el Reino Unido también parecen favorecer el soft Brexit.

La creciente posibilidad de un soft Brexit abre la puerta a una transición que podría suavizar el impacto económico de la separación, tanto para la UE como para el Reino Unido.

Para el reconocido inversionista George Soros, el soft Brexit podría tomar hasta cinco años, periodo durante el cual el Reino Unido tendrá nuevas elecciones. De acuerdo a Soros, el resultado de las elecciones futuras podría incluso llevar a revertir la decisión de abandonar la UE. Aunque esta situación sea poco probable, el contexto actual podría llevar al Reino Unido a tomar una postura menos traumática y buscar una posición similar a la de Noruega. Noruega no es miembro de la UE pero mantiene un estatus que permite el libre movimiento de mercancías y personas con la UE. Esto permite que Noruega destine aproximadamente 50 por ciento de sus exportaciones a la UE.

Aunque Theresa May, primera ministra del Reino Unido, había manifestado que el libre tránsito de personas era uno de los primeros puntos a limitar como parte del hard Brexit, la realidad de las recientes elecciones permite una solución más racional que requerirá de una negociación más prolongada y complicada pero menos dolorosa tanto para la Unión Europea como para el Reino Unido.

joaquinld@eleconomista.com.mx