Siempre como el cohetero


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Carlos MarínEl asalto a la razón

José Castañeda vio la mesa del martes con José Antonio Meade y antes la de Andrés Manuel López Obrador.

José Castañeda vio la mesa del martes con José Antonio Meade y antes la de Andrés Manuel López Obrador.

Le parece “muy obvio” que fue distinto el trato de los anfitriones a los candidatos: “Mientras que en la primera todo fue terso y prácticamente no lo interrumpieron, en la segunda no. ¿Será que ya se están poniendo a los pies del que ganará…?”.

Mariano Morales escribe a “Carlitos” y reprocha: “Deberías haber hecho lo mismo con AMLO, que también tiene mucha cola…”.

Jorge Trejo recurre a la fábula para plantear: “Le preguntaron al caballo por qué esa cara tan larga y contestó: porque es la única que tengo, pero no tenías que poner esa de perro rabioso frente a Meade…”.

Imposible quedar bien con todo mundo, pero contesto:

A José: por ser el candidato del partido en la Presidencia, el trato a Meade (cierto: fuerte, atropellado, intenso) fue lógico; a Mariano: por esto mismo, y no comparto eso de la “cola”, y a Jorge: quizá de perro, pero vacunado contra la rabia.

Estoy perdido: si truenan los cohetes chiflan, y si no truenan también

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  1. Un tipo y una tipa de cuidado

    La rabiosa embestida en San Lázaro contra Rosario Robles da idea de la vileza en que grotesca pero gozosamente caen quienes, a falta de aptitudes productivas, pepenan lo que sacie su hambre en el muladar de la política.

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  2. La Rosario… ¿de Amozoc?

    Ayer se dio un ejemplo ilustrativo de la miserable propensión a los linchamientos en sectores políticos y sociales durante la comparecencia de la secretaria Rosario Robles ante la diputación federal.

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