Si Marco vive, ¿la lucha sigue?


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Carlos MarínEl asalto a la razón

A su padre, el joven le contó que dijo a los policías: “Están violando mis derechos, suéltenme porque les puedo pegar, sé taekwondo...”, y que les tiró una patada cuando intentaban someterlo.

A su padre, el joven le contó que dijo a los policías: “Están violando mis derechos, suéltenme porque les puedo pegar, sé taekwondo…”, y que les tiró una patada cuando intentaban someterlo.

Por su parte, los policías afirman que forcejeó, les advirtió que no se lo llevaran porque no hacía nada malo, que la captura iba contra sus derechos humanos, y que se negó a dar su nombre y cualquier otro dato.

Los testimonios (del padre y uniformados) sobre los derechos humanos indican que Marco Antonio gozaba de salud mental y coinciden también en que hubo lo que se define como resistencia de particulares a la autoridad.

Cualquiera que fuese el motivo del incidente, apareció con golpes, y una primera valoración psiquiátrica le encuentra síntomas de delirium mixto secundario a DHE (desequilibrio electrolítico por privación de agua y comida durante casi una semana, lo cual provoca baja de potasio, calcio, sodio y magnesio), y se traduce en: desorientación, delirio de persecución, pérdida de memoria y diarrea.

Lo enigmático es: ¿qué le pasó?

Lo insostenible, hasta hoy, es que hubo “desaparición forzada…”.

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  1. Son rateros, no corruptos

    El presidente Andrés Manuel López Obrador llamó ayer a los pobladores de Acambay (Edomex) a no caer en "la corrupción", como entiende el delito de saqueo de combustibles. Su audiencia de centenares lo escuchó con respeto y lo despidió con vítores luego de que repartió apoyos económicos y exhortó a que todos se porten bien y no caigan "en esas actividades"... a sabiendas de ante quiénes hablaba: 10 días antes, en ese municipio, en la comunidad San Antonio Detiña, una turba semejante en cantidad a la del viernes en Tlahuelilpan, Hidalgo, huachicoleó de una toma clandestina y es de suponerse que entre el público estuvieron algunos o muchos de los ladrones a quienes, por su extraña manera de interpretar la realidad, intenta justificar porque son "pobres".

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  2. ‘Huachicoleo’ para principiantes

    Para improvisar tomas clandestinas en ductos y poliductos basta horadarlos y colocar un grifo para extraer el combustible con la misma facilidad con que se toma el agua de una llave de jardín. Se perfora con taladro de mano y una broca de diámetro no mayor a una pulgada (lo que mide una corcholata: 2.5 centímetros), y esto se hace con paciencia para evitar las chispas y el calor (son tuberías normalmente frías, como las gasolinas, y casi heladas porque llevan ríos).

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