Minuto a Minuto

Nacional Sindicato del Metro CDMX advierte posible suspensión de tramos de la Línea A si no hay rehabilitación
El Sindicato Nacional de Trabajadores del Metro de la CDMX pidió a la Cámara de Diputados recursos para la rehabilitación integral de la Línea A
Nacional Sube a cuatro el número de muertos tras paso de ciclón ‘Rachel’ por Baja California
Los cuerpos fueron localizados en la zona de Maneadero, una de las más afectadas por el paso del huracán 'Rachel'
Internacional La civilización Caral usó tecnologías de adaptación al territorio hace 5 mil años
Las investigaciones en Caral revelan estrategias para gestionar recursos y relacionarse con poblaciones lejanas
Internacional Trump llama “gordo” a un manifestante mientras es expulsado a golpes de su mitin
El manifestante, que llevaba una camiseta con el lema 'Publiquen los papeles Epstein', habría interrumpido el mitin de Trump en Ohio
Nacional Huracán “Simon”: Se mantiene el Plan Marina en cuatro estados
La Semar mantiene el Plan Marina en fase de auxilio en Colima y en fase preventiva en Jalisco, Michoacán y Nayarit

¿Cuántos de los sacerdotes católicos que hoy levantarán la hostia y oficiarán la misa creen verdaderamente en lo que su doctrina sostiene?

Por ejemplo: que Cristo resucitó efectivamente de entre los muertos y que su mismísima sangre y su mismísimo cuerpo estarán presentes en las hostias que ellos consagrarán este día?

¿Cuántos de los fieles que llenarán hoy las iglesias creen verdaderamente que Cristo es hijo de Dios y de la virgen, que está sentado a la diestra de su padre en el cielo y comparte su esencia divina con el Espíritu Santo, que desciende sobre nosotros cada vez que se celebra una misa?

Me pregunto: ¿en qué creen realmente los que creen?

¿Creen de forma radical, hasta el último detalle, o creen más bien difusa y confortablemente, sin profundidad ni pasión, sin conocimiento verdadero de su fe pero también sin fanatismo?

Tiendo a pensar que creen flojamente, sin preguntarse ni exigirse de más, con una fe que se exacerba en la adversidad o en la tragedia, y en los días de guardar. Una fe que si fuera coche pasaría la mayor parte del tiempo estacionado o en punto muerto.

Tengo un enorme respeto por la fe genuina, teológica y popular, que en estos días de guardar mana de lo profundo de la gente. Tengo también envidia. Si pudiera elegir, elegiría creer.

Elegiría una fe que no discutiera con la ciencia ni con la razón, una fe que se resignara a no ser verdad, a tener su dimensión propia de verdad en el poder de dar consuelo y esperanza.

Acaso esa fe no existe en las doctrinas religiosas, pero quizá es la que existe mayoritariamente en el corazón de los creyentes: la fe que consuela y conforta, antes que la que discute o impone su credo.

Quizá los muchos años de laicismo en México han quitado a la religión sus filos fanáticos.

Quizá esa fe temperada, efectiva como plegaria íntima más que como arma pública, sea ya parte de nuestra cultura religiosa y , en esa medida, de nuestra fortaleza espiritual.

Quisiera pensar que es así, como quien reza paganamente, fuera del templo, por una fe de carbonero tibia, resignada a su verdad consoladora, verdaderamente horizontal, humana, tolerante.

[email protected]