Dice el presidente de México: “La gente está feliz, feliz, feliz”. Dice un cartel en La Habana: “Somos felices aquí”. Pero, hoy mismo, es de México y Cuba de donde más se van ciudadanos a Estados Unidos.

En los últimos 11 meses, huyó de Cuba el dos por ciento de la población económicamente activa. En los últimos 11 meses son mexicanos la mayoría de los 2.5 millones de ilegales detenidos en la frontera.

El régimen nacional populista, por el que votaron 30 millones de mexicanos en 2018, es el principal exportador de pobres a Estados Unidos: es de México, Cuba, Venezuela y Nicaragua de donde más escapan.

Sí: las estadísticas del gobierno de Estados Unidos muestran un aumento del 175 por ciento de migrantes procedentes de los cuatro regímenes populistas más afincados en el continente.

Pero se entiende si, en el caso de México, es el propio presidente quien estimula el éxodo, cuando afirma:

 “Lo que hay que hacer es permitir la llegada de trabajadores de manera ordenada a Estados Unidos, pero allá no lo aceptan, y eso trato, de convencer a Estados Unidos de que los acepte”.

Así, el presidente de México exhibe en público el fracaso de los programas sociales en los que dice que gasta la mitad del Presupuesto Nacional Anual, que es de ocho billones de pesos.

Se trata de un fracaso descomunal porque, para mantener esos programas sociales, el presidente ha pedido préstamos al Banco Mundial que ya han endeudado a las futuras generaciones de mexicanos.

Por ejemplo, en el Presupuesto para 2023, del bolsillo de quienes pagan impuestos saldrá el billón de pesos para pagar los intereses que paga este gobierno por la deuda contraída para cubrir sus programas sociales.

O sea, sólo los intereses de la deuda adquirida supera tres veces lo que este gobierno destina a su programa social estrella, la Pensión de los Adultos Mayores, al cual destinará el próximo año 338 mil millones.

Pero detrás de todo ese fracaso económico y social, está el drama del éxodo de los ciudadanos en la migración ilegal a Estados Unidos, como 27 mexicanos asfixiados en un tráiler en Texas, el 28 de junio.

Aunque el de Texas ha sido el caso más mediático. Pero, desde diciembre 2018, han perdido la vida más de mil 500 mexicanos al intentar cruzar la frontera, buscando mejor futuro que el prometido por la 4T.

Y de donde más se van es de los estados que más visita el presidente: Chiapas (11.5 por ciento de los detenidos en la frontera), Oaxaca (11 por ciento) y Guerrero (10.7 por ciento).

Es cierto el chiste de la persona parada delante del cartel de “Somos felices aquí”, y grita:

Imagínate allá.