Fue un símbolo del tramo final de su gobierno, que el presidente sólo dijera palabras gastadas en una marcha que le costó mil 500 millones de pesos. También que, el mismo día, el jefe de sus senadores, Ricardo Monreal, anunció una gira de reconciliación nacional, con el panista Santiago Creel.

Los líderes del Poder Legislativo funden una agenda que propone la reconciliación que el Jefe del Poder Ejecutivo rompió, al encabezar una marcha de unos mexicanos contra otros ciudadanos. Monreal es presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado; Creel, presidente de la Cámara de Diputados.

Monreal y Creel no son tragados por muchos. Sus razones tendrán quienes no los traguen. Pero en la política las cosas son como son y no como deben ser. Como pinta 2024, la disyuntiva estará en decidir si sigue o no el presidente gobernando la “transformación”, a través de Claudia Sheinbaum.

Ante eso, vale un párrafo de Macario Squettino sobre las pasadas elecciones estatales.

“Frente a la incertidumbre, lo peor que puede hacerse es definir el camino de antemano. Al revés, la clave del éxito consiste en tener la flexibilidad necesaria para adaptarnos a escenarios que hoy ni siquiera podemos imaginar. A ponerse flojitos, pues”.

Es decir, la oposición está obligada a innovar, pues, ausente y dividida, ha sido incapaz de construir un candidato propio, a un año del periodo electoral. Creel fue el primer secretario de Gobernación de la era democrática en México y fue durante seis años un político inclusivo, plural, que tendía puentes: sí es un conciliador.

Y Monreal tiene la operación electoral más eficaz después de la del presidente, sólo que éste la tiene desde Palacio Nacional. En las elecciones intermedias de 2021, Monreal le arrebató el control de la CDMX al presidente, quien la tenía desde 1997, cuando como presidente del PRD hizo ganar el GDF a Cuauhtémoc Cárdenas.

En septiembre, también le ganó la mano al presidente para quedarse como jefe de la bancada oficialista, al frente de la Junta de Coordinación Política del Senado (que controla los recursos económicos, materiales y humanos), y colocar en la presidencia de la Mesa Directiva a su alfil Alejandro Armenta.

En política no basta con ser querido: hay que ser necesario. Y, en el momento de mayor polarización del país en años, Monreal es el único aspirante que transita tanto en una franja del grupo político en el poder, como en otra franja de la oposición. Que el panista Creel lo haya buscado es un indicio fehaciente de eso.

Ha construido una candidatura natural que la oposición puede aprovechar. Quienes no lo quieren, deben entender que hay que saber dar un paso atrás para dar luego dos adelante.

Adaptarse, pues.

(Canela Fina dejará de publicarse y vuelve a aparecer el martes seis de diciembre)