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El presidente se escabulle con la frivolidad de “que vaya Latinus”, pero la responsabilidad es suya como Jefe de Estado: en el país que conduce, van cinco días seguidos más de 80 asesinatos; y su gobierno registra 30 mil crímenes más que el de Peña Nieto.

La semana arrancó con 100 asesinatos, pero de lunes a jueves bajó en casi una veintena. Se trata de un repunte en las cifras de homicidios dolosos que reporta el gobierno, y rompe la media de 77 homicidios diarios que se registraba desde enero.

En la actual ola de asesinatos, el crimen organizado atacó a tres ambulancias en Celaya, Guanajuato, y mató a balazos dos paramédicos y, después, le prendieron fuego al vehículo, con los cuerpos de las víctimas adentro.

Preguntado sobre los tiroteos a las ambulancias, el presidente dijo: “Que vaya Latinus jejejeje”. En lugar de dar pésame a los familiares de los paramédicos calcinados, el Jefe de Estado se río de la desgracia de esos gobernados suyos.

También le ganó la risa a nuestro Jefe de Estado, el 18 de septiembre de 2020, al mostrar en su conferencia matutina la imagen de una matanza de ocho, durante un velorio en Cuernavaca: “Jejeje, ahí están las masacres”.

Es indudable que un logro de la frivolidad del presidente en casos como estos en que le ganó la risa, ha sido colaborar en buena medida a que el país haya perdido la capacidad de asombro ante la violencia. Sí, porque es la persona más popular del país.

Tan normalizada está la violencia, que funcionarios de Migración dejaron quemarse vivos a 40 inmigrantes en Ciudad Juárez y el presidente defiende al director de Migración: “Yo considero que Francisco Garduño ha tenido un buen desempeño”.

El México que vive bajo el actual régimen se encuentra como escribió Isaac Simon: “Nos acostumbramos a la violencia, y esto no es bueno para nuestra sociedad. Una población insensible es una población peligrosa”.

Porque, con 185 mil 169 homicidios dolosos estamos en el sexenio más mortífero de la historia. Comparemos:

–Carlos Salinas, se registraron 76 mil 767 homicidios

–Con Ernesto Zedillo, se registraron 80 mil 671

–Con Vicente Fox, se registraron 60 mil 280

–Con Felipe Calderón, se registraron 120 mil 463

–Con Enrique Peña, se registraron 156 mil 66

Y de poco sirve el Ejército en este caso, porque el presidente lo tiene ocupado en servir de policías, vigilar el Metro de la CDMX, recoger sargazo en Cancún, dirigir las aduanas, los aeropuertos, oficinas de gobierno y en construir sus obras.

Tampoco ayudan las risas del presidente. Porque lo imitan sus subordinados, como Gatell, quien dijo que los muertos por COVID ya no votarían por él.

Así es.