Desprecian a la gente, con su vacua cháchara ideológica: los creen estúpidos. Rosario Piedra le reclama al INE que responda por un fraude electoral en 1952, aunque el órgano electoral autónomo mexicano se creó en 1996, y su primer consejero presidente, José Woldenberg ni había nacido.

Quien sí llegó a la presidencia de la CNDH por un fraude fue Rosario Piedra. El reglamento de la institución que dirige, indica en su artículo 9º que quien aspire a presidirla no puede haber sido dirigente partidista durante el año previo al nombramiento. Y ella tenía cargos en Morena al momento de ser elegida.

Y, al instalarse, llenó el congelador de su oficina con cortes finos de carnes calidad “Certified Angus Beef©”: Ribeye, New York, T-bone, Porterhouse, como mostraron en imágenes grupos de mujeres contra la violencia que tomaron el edificio de la CNDH. Ah, eso sí: criticó a su antecesor… porque tenía un cocinero.

El barniz austero para tontos era que no tenía chef en la oficina y eso la convertía en un gran ejemplo de austeridad republicana, pero, en cambio, no había problemas con tener un congelador lleno de carne nivel Angus, y ganar un salario más alto que el de su antecesor.

Con el mismo prisma de ver bobos en todos lados, ahora la titular de la CNDH emitió una recomendación contra el INE, por una masacre registrada el 7 de julio de 1952, contra ciudadanos que se manifestaban en forma pacífica, para exigir que le respetaran el derecho al voto. ¡Cuarenta años antes de que existiera el INE!

Aunque su propia elección fraudulenta está más cerca, porque, además, demostró un irrespeto por la legalidad digna de su jefe el presidente, quien asegura que a él no le vengan conque la ley es la ley: “No renunciaré a Morena, sólo pediré licencia, aunque ni obligada estoy a pedirla, pero no podré con dos trabajos”.

Al diablo la ley. Así que Rosario Piedra gana 109 mil 999 pesos mensuales, que es casi lo mismo que el salario del presidente, come carne importada y, en lugar de investigar las violaciones a las libertades ocurridas durante el gobierno que le obsequió el cargo, pide echar el reloj siete décadas atrás, e investigar lo de 1952.

Ni siquiera le interesa saber que la Constitución establece que la CNDH no es competente en asuntos electorales, como la tiene sin cuidado la manera en que llegó al cargo, pues en la votación había 118 senadores, un video mostró a 116 votando y la Mesa Directiva sólo contó 114 votos, de ellos 76 para ella, cifra que nunca fue dos terceras partes de los presentes, como dicta el reglamento.

Que no le vengan con que la ley es la ley.