Repulsión por la libertad

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Carlos MarínEl asalto a la razón

Su problema es con la chamba de Ciro, a quien supone “enojado” y estar “en contra de nosotros” mientras se negocia con sus patrones una reducción de triste 15 por ciento de un contrato explicablemente millonario

Sobre la errada consideración de que “ahí está Ciro, un día sí y el otro también, atacándonos”, en los dueños de la televisora donde Gómez Leyva conduce el noticiario estelar, el presidente López Obrador encuentra a quienes imagina le dicen al periodista cómo hacer su trabajo.

“¿Quiénes son los responsables?”, se pregunta, y se contesta con afirmaciones que si fueran ciertas debiera levantar una denuncia penal, ya que a esos empresarios (insinúa que son corruptos) los tacha de formar parte de “una red de componendas, de complicidades. Por eso hablo de delincuentes de cuello blanco”.

De sus dichos ayer se desprende que, “porque no queremos pleito” con esos presuntos infractores, todo puede arreglarse con un descuento a los servicios que prestan en algún reclusorio.

Su problema es con la chamba de Ciro, a quien supone “enojado” y estar “en contra de nosotros” mientras se negocia con sus patrones una reducción de triste 15 por ciento de un contrato explicablemente millonario.

“Entiendo que por eso es el enojo y, como está Ciro ahí, pues a diario Ciro en contra de nosotros. Y dicen: ‘No, es que Ciro no recibe dinero del gobierno’. No recibe dinero del gobierno de manera directa, puede ser que de manera directa no; pero sí (de) una empresa (que) hace un negocio jugoso” y le puede pagar.

¿O sea que a Ciro le paga la 4T?

El disparate refleja desconocimiento del periodismo y desprecio por la libertad de información y opinión, como lo demuestran las incontables ocasiones en que ha descalificado a periodistas y medios nacionales y extranjeros que difunden y critican hechos y declaraciones que exhiben las lacras del poder y que tanto incomodan al Presidente. Su repulsión a la libertad incluye a gran parte de la intelectualidad nacional y delata su desdén por algo que abarca a periodistas y escritores libres: el conocimiento.

Tampoco admite la libertad con que actúan movimientos sociales tan legítimos como el feminista o, peor, instituciones autónomas del Estado como el Instituto y el Tribunal electorales, como también los jueces y magistrados que frenan las leyes inconstitucionales que ha promovido (entre las recientes, la de las industrias eléctrica y de hidrocarburos), acusándolos de complicidad con los rateros del pasado “neoliberal”.

Ayer contra Ciro, sus ataques a periodistas se hicieron constantes desde que perdió la elección presidencial ante Felipe Calderón, porque no se prestaron al juego embustero del cacareado “fraude”.

Joaquín López-Dóriga, Pablo Hiriart, Héctor de Mauleón, Raymundo Riva Palacio, Pepe Cárdenas, Carlos Loret, Héctor Aguilar Camín, Enrique y León Krauze, y Carlos Elizondo figuran entre sus recurrentes calumniados.

En 2006, Ciro y yo dejamos de contar sus menciones contra nosotros cuando llevaba 42 desde las plazas públicas. Entonces como “presidente legítimo”, ahora como Presidente constitucional (y con todos los recursos del poder de los poderes), no repara en la desproporción y eventuales funestas consecuencias de sus azuzamientos…

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