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La desconexión, el triunfalismo y la anticipación de vísperas entre los machuchones de Morena salta y sobresalta con frecuencia: cuando su mayoría diputadil se disponía a palomear hoy una insensata iniciativa para dizque defender a los usuarios de las redes sociales, su promotor, el senador Ricardo Monreal, decidió congelar por 15 días esa propuesta.

A través de la Comisión de Puntos Constitucionales que domina, la fracción mayoritaria quiere ir más allá para imponer (La Jornada de ayer) que “se considere un ataque de seguridad nacional la difusión de noticias falsas contra el gobierno”.

¡Recórcholis! Nada dice, obvio, de las falacias que difunden sus fanáticos y funcionarios públicos, incluido el presidente de la República.

El lunes, por ejemplo, Andrés Manuel López Obrador dijo esta mentira contumaz: “Aguilar Camín dice: ‘Pues no se puede aplicar esa vacuna en México porque es una vacuna rusa, solo se puede aplicar en Rusia’. Y entonces empiezan a decirle: ‘Pues sí, entonces la tampiqueña nada más la pueden comer los de Tampico’. Pero todo esto por su coraje irracional”.

El aludido no dejó pasar tan alevosa afirmación y ayer, en estas páginas, emplazó al mandatario a “que pruebe su dicho” y difunda su reclamo “en ese medio” (el salón de Tesorería de Palacio Nacional).

“Le pido que muestre en la pantalla el fragmento de texto, audio o televisión donde yo escribí o dije lo que él dice que dije”, porque “no es el mejor síntoma de salud cívica de un país tener un presidente que falsea las cosas”, y le recuerda los principios de Morena:

“No mentir. No robar. No traicionar al pueblo…”. Las declaraciones presidenciales navegan en el ciberespacio y desde luego en las redes, pero es inimaginable que la aplanadora morenista considere fake news aseveraciones como esa.

¿De qué se trata entonces la iniciativa para “garantizar” que lo que el cuatroteísmo entiende como “libertad de expresión” fluya sin contención a pesar de que, si se aprueba, obligaría al IFT (que por “neoliberal” y “corrupto” querían desaparecer), con decenas de miles de nuevos burócrata-comisarios para “vigilar” que las redes “no censuren”? Como escribí ayer aquí, estos apetitos reguladores tienen su vergonzosa inspiración en la solidaridad con el peligroso Donald Trump, a quien de nueva cuenta su “amigo” AMLO dedicó estas palabras: “No me gustó lo que hicieron los dueños de las redes sociales, no de las redes sociales, de las plataformas estas famosas (Facebook, Twitter…), cuando silenciaron al presidente Trump…”.

Pasados de listos, los morenistas se amarran el dedo para que nadie les reproche la cascada de falsedades que subirán al ciberespacio de no ganar las posiciones que se disputarán en las elecciones del próximo 6 de junio, sobre todo las necesarias para mantener su mayoría en San Lázaro, inventando robos de urnas, mapacheo, compra de votos y todo lo que les sirva para victimizarse y alegar, como en 2006 a pesar de que jamás han podido demostrarlo, “¡fraude, fraude, fraude…!”