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Estar en casa, unos solos y otros acompañados nos ha llevado a buscar la cercanía de los que están lejos a través de las redes sociales, y por ende a través de la imagen.

¿Ha revisado su celular en estos últimos días, en la cantidad de fotografías que ha tomado? Le puedo asegurar que la cantidad se ha incrementado y no solo porque las ha tomado para compartir en las redes sociales, sino que el acto de fotografiar sus días, su comida, sus horas de trabajo, de lectura y su convivencia se ha convertido en una actividad que le provoca tranquilidad.

¿Las guardará? ¿Imprimirá alguna?

El día de ayer que fue día del niño, abría una caja de cartón en donde guardo las fotografías impresas y viejas de la familia. De esas color sepia, blanco y negro y a color donde aparezco desde bebé junto con mi hermano, hasta mi adolescencia.

En las múltiples búsquedas de fotografías del pasado en casa de mis padres, he ido trayéndome a casa cada vez más en donde aparezco y por supuesto, me hacen recordad grandes momentos de mi infancia. Los que recuerdo y los que gracias a la imagen, puedo recrearlos en mi mente.

Teniendo esas fotos en mis manos, comencé a pensar en la cantidad de fotografías que he estado tomando en estos 41 días en casa. Mi pasión y profesión como fotógrafa, me ha llevado a documentar el desarrollo y crecimiento de mi hija.

Sin duda, su memoria visual será otra a diferencia de la mía. Ella tendrá miles de fotos y videos que casi podrá armar su vida desde el día que nació.

Pero más que eso, pensé en la falta de costumbre que tenemos todos a la hora de capturar momentos a través de nuestros celulares y cámaras. ¿Cada cuándo revisamos lo que tomamos? ¿Cuántas veces depuramos los móviles o las memorias de las imágenes que no son buenas? ¿Cuántas veces al año vamos a imprimir y armar un álbum?

Hoy en día con la fragilidad con la que enfrentamos la vida, en donde el virus ha comenzado a llegar a la gente cercana y es más fácil pensar en la posibilidad de la muerte, me pregunto ¿qué pasaría con las fotos?

Nuestros padres o todavía un poco mi generación, tomando en cuenta que nací en los 80s tenemos álbums impresos, fotos sueltas, y muchas fotos de nuestros padres, abuelos y bisabuelos con los que podemos ir armando nuestra historia familiar, pero ¿las nuevas generaciones? Y claro, los fotoperiodistas y fotógrafos personales también tienen sus archivos impresos o libros publicados con los que se aseguran sus imágenes como parte de un archivo social.

Pero si algo nos llegara a pasar, si mañana no estuviéramos aquí, ¿qué pasaría con las fotos? Tú que eres fotoperiodista, ¿qué pasaría con tus fotos donde has llevado el registro de esta pandemia a nivel social? ¿Qué sucedería con los que han fotografiado los cambios sociales y políticos más importantes?

Lo que mi reflexión me lleva a la importancia de llevar un orden en nuestras computadoras, en las memorias del teléfono y en lo que tenemos por allí guardado en algún USB por ahí.

Vale la pena utilizar parte de este tiempo en donde no tenemos el mismo acelere por no estar frente a la computadora, en organizar y editar los archivos digitales; y también tener un documento en donde se tenga el control de los temas cubiertos.

Ya en serio, si algo pasara, tú que eres fotoperiodista o fotógrafo documental, cómo podrían encontrar tu archivo si murieses. ¿Quién podría rescatarlo? ¿Quién tendría el acceso? Y simplemente, quienes no son fotógrafos ¿Cómo lograr que el archivo familiar de las nuevas generaciones no desaparezca?

Instagram, Facebook, Twitter son redes sociales gratuitas que quizá guarden tu contenido, pero las páginas personales desaparecerán al momento en que no reciban el pago anual para estar allí arriba en la web. No lo olvide.

Hágalo, vea lo que ha tomado. Descarte, borre y guarde. Tenga listo lo que quiera imprimir, y no descarte la posibilidad de darle a alguien su contraseña de la computadora para salvar su archivo.

Más vale.

¿Quién salvará las fotos? - screen-shot-2020-05-01-at-122419

**Olmo Calvo, es el autor de la foto que hoy aparece en este espacio. Un fotoperiodista español quien está capturando tenazmente el modo de vida que ahora vive la gente desde sus casas, y así captura este instante en donde Ares y Amaia, sus vecinos pequeños se asoman por la ventana a saludar.