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La victoria contundente de hace un par de semanas y el ascenso al poder en Grecia de la coalición de izquierda radical encabezada por el partido Syriza, marca un antes y un después para la odisea que vive el país helénico dentro de la eurozona.

No es ningún secreto que Grecia se ha convertido en un problema sistémico para Europa y una amenaza para la estabilidad económica y política de la eurozona. Sin embargo, los mercados con frecuencia padecen de memoria selectiva ya sea para actuar de manera complaciente o para sobrereaccionar cuando el tema griego salta a la mesa.

La elección de Syriza es un hito crucial para el futuro de Grecia, la Unión Europea y los mercados financieros porque, por primera vez desde que comenzó la crisis, los problemas económicos amenazan con contagiar la arena política europea. La victoria de un partido no convencional como Syriza en Grecia no debería sorprender a muchos después de la depresión económica vivida por el país durante los últimos cinco años, periodo en el cual el PIB se ha contraído 25 por ciento.

Para poner en contexto esta depresión, de acuerdo con datos de JP Morgan, ningún país desde 1950 ha visto una contracción económica de este tamaño sin haber pasado por un conflicto bélico internacional o un conflicto armado o civil doméstico. Para Mohamed El-Erian, reconocido ex manejador de uno de los fondos de renta fija más grandes del mundo en PIMCO, la preocupación hoy en día tiene que ver mucho más con las lecciones políticas de lo que está ocurriendo en Grecia que con la habilidad de la eurozona para enfrentar y manejar las consecuencias económicas y financieras de una eventual salida griega. Esta situación adquiere importancia específica ante las elecciones que se aproximan en España.

La decisión del electorado griego pone de manifiesto el fracaso de las medidas implementadas en Grecia. Este fracaso tampoco debería sorprender a nadie. En el 2011 en este espacio calificamos las medidas impuestas a Grecia como parte de su rescate de la siguiente manera: “Ante la falta de flexibilidad cambiaria y monetaria que enfrentan los países de la eurozona, un plan de rescate sin ajuste importante en el monto y el costo de la deuda para los países de la periferia europea simplemente otorga un alivio temporal e insuficiente… Las medidas de austeridad, la falta de productividad de la economía griega, la resistencia social a los cambios estructurales y la migración masiva de griegos a otros países podría sumir a Grecia en una depresión donde el PIB podría contraerse casi una quinta parte en los próximos años, haciendo imposible alcanzar las metas impuestas por el FMI y los líderes de la Unión Europea”.

La situación actual de Grecia y la eurozona no tiene una solución fácil. Para El-Erian, las autoridades europeas deben entender que las medidas de ajuste fiscal deben relajarse y que la mejor manera de reducir la razón deuda/PIB es mediante una mejoría en el crecimiento de la economía. Adicionalmente, El-Erian argumenta que las autoridades griegas deben entender que el relajamiento de la política fiscal debe ser acompañado por la ejecución de reformas estructurales genuinas.

Si Grecia y las autoridades financieras de la eurozona no llegan a un plan que haga sentido, esta situación seguirá siendo una constante fuente de preocupación y volatilidad que sin duda resultará desproporcionada con el tamaño de la economía griega dentro de la arena global.