Si no hubiese habido una carta de condolencia del Embajador, si la gobernadora hubiese respondido la llamada, tal vez todo sería diferente…
En algún momento perdió el sentido común. Y ninguno de sus colaboradores le advirtió de lo inevitable, de qué era imposible ocultar la participación de agentes norteamericanos en la entidad que gobierna. La suma de equívocos de Maru Campos aumenta cada día, y, sobre todo, estos se magnifican en cada declaración presidencial.
Imposible negar la razón que asiste a la primera mandataria cuando asevera, dentro del espacio de su conferencia mañanera de este lunes 27 de marzo de 2026, que no es necesario iniciar una investigación, que la responsabilidad no puede sino recaer en el secretario de seguridad o en el fiscal del Estado.
Los agentes de la CIA, o quienes presuntamente lo son, participaron en un operativo contra el narcotráfico, en el desmantelamiento de un laboratorio clandestino, y murieron en un accidente en la carretera junto a elementos de la policía estatal. La carta de condolencia del embajador de Estados Unidos, Ronald Johnson, aseguró que eran empleados de la Embajada de ese país.
Fueron los medios de comunicación, sobre todo los de ese país, quienes aseguraron de inmediato que se trataba de agentes de la CIA. A partir de esta revelación comenzó una comedia de equívocos protagonizada, principalmente, por la gobernadora panista de Chihuahua.
Sin necesidad. Porque no responder una llamada presidencial es de un absurdo que no puede comprenderse.
Los agentes norteamericanos muertos en el accidente carretero entraron al país sin autorización para participar en actividades de seguridad. Uno lo hizo como turista y otro con pasaporte diplomático. El Embajador de ese país certificó, en sus condolencias, que eran “empleados” de su representación diplomática. En todo esto se sostiene el señalamiento de ilegalidad.
Un gobernador no puede actuar contra la Constitución ni contra las leyes federales. Si la señora Campos firmó un convenio particular con instituciones de seguridad de otro país, lo hizo ilegalmente y debe ser sancionada por ello, independientemente de su filiación partidaria. Si no estuvo enterada, la omisión también es una responsabilidad que debe enfrentar.
Todo el tema esta viciado de origen, en el operativo contra un laboratorio clandestino de participaron, al menos eso se desprende de la información publicada, autoridades federales que son quienes tienen ese cometido. Elementos del Ejército hicieron, a petición de parte, un aseguramiento perimetral en apoyo de las policías estatales. Los agentes norteamericanos, en estilo de una película de acción gringa, iban disfrazados de policías mexicanos.
Todo esto conforma una actuación fuera de la Ley.
Lo que sigue será un parteaguas en la relación con el gobierno que encabeza el presidente Donald Trump, además de tanto. Se habrá de colocar, analizar a fondo, si habrá participación oficial, legal, de agentes de seguridad extranjeros en nuestro país, si los vamos a admitir bajo cualquier argumento, si el gobierno federal habrá de castigar o tolerar la responsabilidad de autoridades locales en estas actuaciones.
También se habrá de señalar la falta de información que llega a la oficina de la Presidenta Sheinbaum, porque es obvio que debió estar enterada de la presencia de agentes de la CIA operando en Chihuahua-
Si no hubiese habido una carta de condolencia del Embajador, si la gobernadora hubiese respondido la llamada, tal vez todo sería diferente…
