Promesas discriminatorias


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Prometer no empobrece y los candidatos que más prometen enriquecen sus probabilidades de alcanzar el triunfo.


Prometer no empobrece y los candidatos que más prometen enriquecen sus probabilidades de alcanzar el triunfo.

Gusten o no (por viables, ilusorias o zafadas que parezcan), sus ofertas de campaña coinciden en la proclama de que pretenden resolver cuanto problema existe, y le ponen énfasis al combate de la corrupción y la inseguridad, así como al impulso de un mejor y más justo desarrollo económico.

Lo de siempre, pues (se trata de ganar una elección), con la eventual sazón de novedades capitalizables gracias a la coyuntura informativa (como las que les pone en bandeja el adversario de todos los mexicanos, Donald Trump).

Prometer es lo de menos, pero hay promesas que resplandecen y sobresaltan cuando dividen a los votantes entre los de primera y segunda clase. Esto sucede con Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador en su insensata disputa por la autoría de la discriminatoria idea de reducir a la mitad el IVA en la faja fronteriza norte.

Han de pensar que los jodidos de Chiapas, Oaxaca o Guerrero la pasan a toda madre y no resienten el IVA.

Ajá.

¡Chin!: ¿Y el resto de los mexicanos…?

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  1. Libertad, Cervantes y Dante José

    En oportuna coincidencia con la publicación en más de 300 periódicos estadunidenses de editoriales condenatorios de la embestida de Trump contra los medios (“enemigos del pueblo”, les llamó), un muy querido amigo me puso en suerte un ensayo del guatemalteco Dante José Liano Quezada sobre la segunda parte (capítulo 58) del Quijote de La Mancha, donde Cervantes pone en labios del hidalgo:

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