Promesas discriminatorias


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Carlos MarínEl asalto a la razón

Prometer no empobrece y los candidatos que más prometen enriquecen sus probabilidades de alcanzar el triunfo.

Prometer no empobrece y los candidatos que más prometen enriquecen sus probabilidades de alcanzar el triunfo.

Gusten o no (por viables, ilusorias o zafadas que parezcan), sus ofertas de campaña coinciden en la proclama de que pretenden resolver cuanto problema existe, y le ponen énfasis al combate de la corrupción y la inseguridad, así como al impulso de un mejor y más justo desarrollo económico.

Lo de siempre, pues (se trata de ganar una elección), con la eventual sazón de novedades capitalizables gracias a la coyuntura informativa (como las que les pone en bandeja el adversario de todos los mexicanos, Donald Trump).

Prometer es lo de menos, pero hay promesas que resplandecen y sobresaltan cuando dividen a los votantes entre los de primera y segunda clase. Esto sucede con Ricardo Anaya y Andrés Manuel López Obrador en su insensata disputa por la autoría de la discriminatoria idea de reducir a la mitad el IVA en la faja fronteriza norte.

Han de pensar que los jodidos de Chiapas, Oaxaca o Guerrero la pasan a toda madre y no resienten el IVA.

Ajá.

¡Chin!: ¿Y el resto de los mexicanos…?

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  1. Impecable doble acierto de AMLO

    De pocos integrantes del próximo gabinete presidencial puede afirmarse que Andrés Manuel López Obrador haya hecho designaciones tan irreprochables como las del general de División Luis Cresencio Sandoval González y el almirante José Rafael Ojeda Durán para encabezar las secretarías de la Defensa Nacional y la Marina Armada.

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  2. Coma inducido al NAIM

    Si por los discutibles “pueblos originarios” que se oponen al nuevo aeropuerto en Texcoco hablan agrupaciones y personas de tan descalificada probidad como la regresiva Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación o el obispo de Saltillo, Raúl Vera (negociador-tapadera de pederastia clerical), pareciera que hay un resquicio de esperanza en que Andrés Manuel López Obrador corrija su insensato capricho y ordene la continuación de la obra.

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