En economía el gran reto siempre será romper los círculos viciosos y conformar círculos virtuosos que generen estabilidad en las variables. Nada sencillo porque muchas ocasiones al tratar de corregir una circunstancia, se afectan otras.

La reforma laboral abrió espacios para, entre otros aspectos, flexibilizar las condiciones de trabajo e incluso hacer frente a simulaciones en que habían incurrido numerosas empresas a través del denominado outsourcing. Pero se dio paso a un fenómeno que ya en España tuvo costos adversos, sobre todo para los jóvenes: la precarización del empleo, lo que significa menores salarios, con baja posibilidad de tener prestaciones y seguridad social, así como poca expectativa de crecimiento y arraigo en la plaza laboral.

Y esa precarización está conduciendo a otros factores. Menos ingreso económico en las personas y las familias que, de una u otra manera, repercute en menor consumo y potencialidad de caer en el empleo informal.

Recientemente el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp) expresó su preocupación en dos vías interconectadas: por un lado que el mercado interno de México sigue debilitado y sin señales de un repunte importante en el corto plazo al tiempo y, por otro lado, que sigue avanzando la precarización del empleo al que ese organismo empresarial señala como uno de los factores que, en buena parte, ha inhibido un mayor dinamismo del consumo.

El Banco de México ha advertido ya que continúa deprimido el consumo interno y que, junto con el tema de la inseguridad y la desconfianza social, pueden impactar en un menor crecimiento económico en el país al previsto por el Gobierno Federal para el 2015 y el 2016.

No es un tema de apostarle o no al país, sino de certeza y certidumbre sobre el futuro inmediato, particularmente para las empresas micro, pequeñas y medianas que no gozan de los grandes flujos financieros ni de expectativas de largo plazo para el retorno de la inversión.

Y el menor crecimiento económico implica menos empleo y potencialidad de ahondar la precarización de los salarios y empujar a mayor informalidad. Aquí está uno de los círculos viciosos.

En los dos primeros años del actual gobierno, la economía nacional avanzó 1.8 por ciento en promedio, por debajo de la tasa de 2.1 por ciento que promediaron los 12 años anteriores. Sin duda los factores externos han afectado en buena medida los objetivos de impulsar un mayor crecimiento económico.

Las reformas estructurales que habían sido una vieja demanda de distintos sectores para impulsar el potencial de crecimiento de la economía nacional han sido afectadas, sobre todo la energética, por los factores externos.

Desde hace ya varios lustros, México ha ido transitando a ser una economía de servicios, independientemente de su potencial industrial. En servicios y comercio es donde se concentra buena cantidad de la generación de empleos.

Por ello preocupa a algunos analistas que en 2014, el sector servicios haya crecido apenas 2.2 por ciento que representa el menor avance en 5 años, mientras que la industria creció 1.85 por ciento por debajo del promedio del PIB nacional, y el comercio apenas 0.3 por ciento, según las cifras divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).

De acuerdo a información publicada por La Jornada, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) indica que en México, 5 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) tiene un empleo informal dentro de su propio hogar y 14 por ciento trabaja en la informalidad en empresas establecidas, teniendo como ingreso sólo propinas o comisiones. 

Según la OIT, 58 por ciento de la PEA está en la economía informal en diversas modalidades. Incluso hay quienes se ubican en el llamado subempleo del subempleo, esto gente que es contratada por un patrón que labora en la informalidad.

Es pertinente subrayar que se trata de círculos viciosos que se miden a nivel nacional. Un hecho concreto es que el país está creciendo de manera dispar. Las grandes inversiones automotrices anunciadas para el corto y largo plazo están  permitiendo que entidades –de por sí fuertes- como Aguascalientes y Guanajuato, entre otras, estén experimentando crecimientos económicos de hasta 5 y 6 por ciento.

Pero la realidad nacional es que la mayoría de los estados –incluyendo la ciudad de México- verán un avance menor en el crecimiento económico que –en esa dinámica de los círculos viciosos- llevará a menos demanda en el consumo doméstico y por ende menos empleo (aunado a la salida de gente que trabaja en gobierno y Pemex) y potencial incursión en la informalidad.

¿Dónde se rompen los círculos viciosos para convertirlos en virtuosos?, diría Pedro Aspe Armella.

Postscriptum.- Apenas Sean Penn –con su mal chiste de quién dio la Green Card a este son of a bitch- leyó que Birdman, dirigida por Alejandro González Iñarritu, había ganado el Oscar a la mejor película, desde la cuenta oficial del Presidente Enrique Peña Nieto en Twitter se disparó de inmediato un reconocimiento y felicitación al aclamado cineasta mexicano. No se esperaba el último segundo que pidió El Negro para rogar que los mexicanos podamos tener el gobierno que nos merecemos… Desde la cuenta del PRI reviraron: “es un hecho que más que merecerlo lo estamos contruyendo…” Y las huestes panistas aprovecharon para escribir: “bien dicho González Iñarritu… ¿a poco no? Tiempos electorales, al fin, donde toda coyuntura vale.