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¿Quieren leer una buena noticia? Ahí va ésta: México es el gran ganador de los primeros capítulos de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El primer año de enfrentamiento entre los dos gigantes se tradujo en un incremento de 10% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos  y en una ola de interés de empresas que ahora están en China para instalarse en México. Algunas ya se mudaron.

El incremento de las ventas a EU es el mayor en siete años y permitió a México rebasar a Canadá como segundo lugar entre los socios comerciales de Estados Unidos. En primer lugar está China, que tiene ventas muy superiores a las de México (600,000 millones vs 350,000 millones, aproximadamente). En el caso de las mudanzas, por desgracia, no hay estadísticas confiables. En todo caso, acumulación de anécdotas.

¿Por qué ocurre esto? Matthew Towsend y Eric Martin, de Bloomberg, se ocupan del tema en un reportaje, que tiene la ventaja casi terapéutica de hablar de algo importante que está pasando a México o en México y que no tiene que ver con AMLO o la 4T. Hay indicios de que algunas cadenas de valor que ahora conectan a Estados Unidos con China se están empezando a relocalizar y México es uno de los destinos favoritos de esta relocalización. Es lógico porque nuestro país tiene un acuerdo comercial con Estados Unidos, que garantiza aranceles bajos o nulos; cuenta con abundante personal calificado. Además está la cercanía geográfica, con todo lo que implica, empezando con menores costos de logística.

El principal motivador de esta mudanza es Donald Trump. La implementación de sanciones comerciales al dragón ha elevado los costos de hacer negocios en China. Su objetivo era reducir el déficit comercial estadounidense y recuperar para EU una parte sustancial de la producción manufacturera que ahora está en territorio asiático. Nada ha ocurrido del modo en el que Trump imaginó. El déficit comercial alcanzó en el 2018 un nuevo récord, 891,000 millones de dólares y las plantas que están saliendo de China no se están dirigiendo a Estados Unidos sino a lugares como México.

El incremento de las ventas mexicanas a Estados Unidos refleja la habilidad mexicana en la penetración del mayor mercado del mundo. Incluye productos en los que México ya tiene larga historia, como automóviles, autopartes y hortalizas, pero también algunas “curiosidades” que reflejan la guerra del Tío Sam con el dragón: por primera vez, las ventas de seda hecha en México superan el millón de dólares. Está, además, el crecimiento de ventas de dientes de ajo pelados y de mineral de hierro.

¿Qué sigue? El conflicto comercial entre Estados Unidos y China puede intensificarse o resolverse. En el primer caso, un escenario altamente probable es que lleguen a México más empresas provenientes de China y que siga la buena racha exportadora de México a Estados Unidos.

El segundo escenario, el de una conciliación entre China y Estados Unidos, es poco probable. Sería bueno para el mundo, pero relativamente malo para México. Sin sanciones  a empresas instaladas en China, sería menos interesante la mudanza a nuestro país.

Lo más probable es que el conflicto entre los gigantes continúe, con sus momentos de tensión y calma alternados. El reto para México será encontrar la forma de prosperar en el contexto de esta nueva guerra fría. La duda cabe: ¿Será posible trabajar con China y Estados Unidos al mismo tiempo?