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Por Díaz de León no se preocupen. Atención con Banxico

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Enrique CamposLa Gran Depresión

Tanto Gerardo Esquivel como Jonathan Heath fueron designaciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, con el trámite de la aprobación del Senado

Más le vale a este país que el Banco de México conserve la autonomía y que sus autoridades sean competentes y tengan pericia para manejar la política monetaria.

Por Alejandro Díaz de León, actual gobernador del banco central mexicano, no hay que preocuparse, tiene las credenciales suficientes para que lo recluten en infinidad de instituciones financieras, nacionales o extranjeras.

Una de las razones por las que México, a pesar de todo, mantiene estabilidad financiera es por el papel que ha jugado la Junta de Gobierno del Banxico. Con todo y que el presidente Andrés Manuel López Obrador ya hizo dos nombramientos.

Tanto Gerardo Esquivel como Jonathan Heath fueron designaciones del presidente Andrés Manuel López Obrador, con el trámite de la aprobación del Senado. Claro que se nota en las minutas la visión cuatroteísta de Esquivel, pero su trabajo técnico y no político es incuestionable. Al menos desde afuera.

Pero las cosas han cambiado y muy rápido. El Banco de México había navegado aguas calmadas, con un nivel inflacionario estable y un mundo en crecimiento. Hasta que la pandemia del Covid-19 lo trastocó todo, incluidas las decisiones globales de política monetaria.

En la crisis, el banco central tuvo algo de margen de maniobra para garantizar la liquidez de las instituciones bancarias privadas y sobre todo aceleró la baja en las tasas de interés para tratar de paliar el derrumbe recesivo del Producto Interno Bruto.

Pero ahora que la recuperación está en marcha, hay algunas presiones inflacionarias que requieren de la sangre más fría y los mejores conocimientos técnicos de los banqueros centrales para evitar que una carrera entre precios y salarios arruine la estabilidad inflacionaria de la que ha gozado México a lo largo de este siglo.

Hay algo más que cambió y que se nota con total claridad. Este año, el gobierno de López Obrador se ha radicalizado mucho más. Hoy ya no hay pudor para mostrar que a la 4T las leyes le estorban y que busca imponer su voluntad sobre cualquier cosa.

El Banco de México ya ha visto amenazada su autonomía en este gobierno y no hay ninguna garantía de que se cumpla con aquella promesa de respetar su independencia.

Un gobernador del banco central que llegue con aquel texto del Presidente de “Hacia una Economía Moral” como libro de texto para hacer su trabajo, puede poner en peligro la autonomía y estabilidad inflacionaria y monetaria del país.

Ya vimos desaparecer organismos autónomos de gran importancia para el país, como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y además con procedimientos tramposos.

Al Banxico le podría pasar lo mismo si es que eso está en el ánimo presidencial. Por ahora, sólo está en la mira de la 4T saber por qué no hay remanentes. Lo ven como un asunto caprichoso de política, pero hasta ahora, no hay mayor atención a su función monetaria.

Lo importante es que, efectivamente, el Presidente nombre como sustituto del actual gobernador del Banco de México a alguien que cumpla los requisitos, que tenga experiencia financiera que sea un verdadero banquero central y no otro subordinado del presidente.

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