Minuto a Minuto

Nacional Enrique Inzunza reitera que no renunciará como senador ante acusaciones de EE.UU.
Enrique Inzunza aseguró que honrará su cargo como senador de la República, para el que fue electo con cerca de 700 mil votos
Internacional Trump pone en duda el futuro del T-MEC: “Preferiría no tener el acuerdo”
El actual T-MEC entró en vigor en julio de 2020 para sustituir al TLCAN y su ciclo de revisión se acaba de abrir tras seis años de vigencia
Nacional SCJN retomará discusión sobre la eutanasia y el suicidio asistido
Una mujer solicitó la intervención de la autoridad judicial para acceder a la eutanasia en la Ciudad de México
Deportes Oficial: Efraín Juárez dirigirá en Hungría
Efraín Juárez, quien dirigió a los Pumas de la UNAM, fue anunciado como el nuevo director técnico del Győri ETO de Hungría
Deportes ¡Por más historia en Mundiales! ¿Qué récords podría romper Messi ante Austria?
La leyenda argentina Lionel Messi tendrá la oportunidad ante Austria de escribir más historia en las Copas Mundiales

Donald Trump ya no marca, por ahora, la agenda de su propio país. Pero haber perdido esa facultad es un problema menor comparado con la dimensión del conflicto entre Israel e Irán que implica riesgos mayores para su plan de gobierno y para todo el mundo.

De acuerdo con una encuesta levantada esta semana por The Economist y YouGov, 60% de los estadounidenses creen que su Ejército no debería involucrarse en el conflicto entre Irán e Israel. Sólo 16% apoya abiertamente esa intervención militar.

Es más, entre los republicanos es una mayoría de 53% la que se opone a una intervención militar de ese país en Medio Oriente.

Como referencia, una encuesta de Gallup de abril pasado muestra que 70% de los republicanos apoyaban la política arancelaria del presidente Trump, a pesar de que una mayoría entendía que esos impuestos implicarían mayor inflación.

Y esa es precisamente la encrucijada que puede acabar con el proyecto Trump 2.0.

La festejada inflación general de mayo pasado en Estados Unidos de 2.4% tuvo ese componente de baja en los precios de los energéticos que encubrió un poco los efectos que empiezan a notarse por el incremento en el precio de los bienes importados, que claramente van al alza por los aranceles.

Muchos analistas piden no cantar victoria en cuanto aquello de la inocuidad de los aranceles y su traspaso a los precios al consumidor, incluso la Reserva Federal advierte que el índice de precios al consumidor podría regresar a 3 por ciento.

La incertidumbre es lo que pesa, porque no está claro que sea inevitable un impacto en los precios del petróleo, del gas, de las gasolinas, por una acción militar directa de Estados Unidos.

Si Irán decide atacar las rutas de abastecimiento del petróleo árabe, por supuesto que se disparará el precio de los hidrocarburos y el traspaso es muy rápido a los precios de las gasolinas y de ahí a las actividades del transporte, lo mismo de pasajeros que de mercancías.

Con un repunte en los precios de los combustibles que presionen la inflación, también habría repuntes en los costos empresariales que desanclen las estimaciones de baja inflacionaria y compliquen la política monetaria.

Con la economía estadounidense en un momento frágil, un aumento en los precios de los energéticos puede tener el doble efecto de presionar la inflación y disminuir la actividad económica, lo cual se traduce, entre otras cosas, en puntos negativos para la causa política de Donald Trump.

No tiene una sola cara positiva un conflicto armado, ¿cuándo fue oportuna una guerra? Y menos una con la dimensión de los países involucrados en el actual trance en el Medio Oriente, pero si finalmente Donald Trump decide dar ese paso militar hacia delante, tendrá que reconsiderar muchas de sus políticas anunciadas.

Vamos, olvidémonos de que se quede con Groenlandia, vería frustrados muchos de sus proyectos más radicales planteados hasta ahora.

Tendría que moderar su guerra comercial para paliar los efectos económicos negativos de ver a Estados Unidos en guerra con Irán.

Ahora, tan incierto como el futuro de esa guerra es la reacción que pueda tener Trump en caso de que ese conflicto descomponga más el panorama económico.

Con la economía estadounidense en un momento frágil, un aumento en los precios de los energéticos puede tener el doble efecto de presionar la inflación y disminuir la actividad económica.