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Al declarar la emergencia sanitaria nacional (en lugar del presidente) el secretario de Exteriores quedó corto al advertir que es posible que, en abril, México “tenga un mes malo”. Lo cierto es que México tendrá todo un año malo y, seguramente, un sexenio.

Pero no sólo por el Covid-19. También por la crisis económica, que fue agravada (más que la emergencia sanitaria) por la puñalada a la seguridad jurídica, auto infligida, de la consulta que tumbó una inversión privada multimillonaria en Mexicali.

Por supuesto que el huevo de la serpiente que envenenó la económica del sexenio fue haber echado al caño 200 mil millones de pesos por destruir el aeropuerto de Texcoco, también con una consulta como la de Mexicali, igualmente realizada sólo entre seguidores.

Ambas consultas (irregulares, además) demostraron la fragilidad del Estado de Derecho en la 4T, como inhibidoras de la inversión privada: para tirar el NAIM votaron 700 mil de un padrón nacional de 90 millones; en Mexicali, votaron 27 mil de un millón.

El golpe al aeropuerto de Texcoco provocó, entre otras causas, que en 2019 la inversión representó el 20.9 por ciento del PIB: la más baja desde 2005, que fue de 20.7 por ciento. Una economía va bien cuando la inversión representa al menos 24 por ciento del PIB.

Así que es imposible jugar con las palabras: este año será malísimo por una crisis económica que estaba declarada desde antes del Coviud-19. Y que se produjo debido a la animosidad de la 4T por la inversión privada.

Por ejemplo, en el gobierno anterior, al erario no le costaba la exploración y extracción en Pemex porque le dejaba esas tareas al sector privado, con lo cual el erario obtenía hasta 80 centavos por cada dólar de crudo: un negocio redondo.

Sin embargo, el año pasado la 4T quitó a la empresa privada del negocio y metió cinco mil millones de dólares del erario en exploración y extracción. ¿Resultado? Pemex perdió 346 mil millones de pesos, pese a que los precios del petróleo fueron altos.

Una estrategia necia de usar en Pemex dinero de nuestros impuestos para perder dinero de nuestros impuestos, pues en el primer año de la 4T, Pemex perdió un 20 por ciento de ingresos, en relación con el ultimo año de los neoliberales.

Además, con la emergencia sanitaria anunciada ayer, la economía de México va para peor, porque las empresas tendrán que pagarle a los trabajadores el 100 por ciento de los salarios, aunque éstos no laboren ¡Y sin importar que la empresa no tenga ingresos!

Un cataclismo de consecuencias incuantificables en una economía que desde el año pasado está en menos cero.

Y que el gobierno hunde más cada día.