Minuto a Minuto

Nacional Policías auxilian a mujer que subió a una torre eléctrica en Tlalpan
Los hechos ocurrieron en el cruce de Tixcocob y Becal, donde una ciudadana de 44 años solicitó el apoyo de los policías al observar que una mujer escalaba una estructura eléctrica y aparentemente se encontraba bajo los efectos de alguna sustancia
Internacional Sindicatos de Hollywood alertan de caída en la producción de EE.UU. en los últimos 25 años
Hollywood enfrenta desde hace décadas la llamada “runaway production”, que lleva rodajes a otros países por sus incentivos fiscales
Internacional Trump califica de “gran victoria” la ventaja de Bolsonaro y prevé segunda vuelta reñida
"Es una gran victoria. Ajustada, pero es una gran victoria. Increíble, de verdad", aseguró Donald Trump
Internacional Las escuelas públicas de EE.UU. vetaron 12 mil libros en el último curso, un récord
Los principales vetos se concentran en Texas y Florida, señalados como “modelos de censura educativa” por grupos defensores de la “libertad para leer”
Internacional Un tribunal en Arizona anula una sentencia tras el uso de un video de IA de la víctima
La familia de la víctima presentó un video del acusado generado con IA, a partir de una grabación y una fotografía

A pesar de la ventaja de Andrés Manuel López Obrador en las encuestas, suele afirmarse que aún no hay nada escrito, pues falta ver cómo se alinea el voto anti-AMLO, ese que le dio la victoria a Felipe Calderón en 2006 y luego facilitó el triunfo de Enrique Peña. Bajo esta lógica, un acomodo similar del electorado podría llevar a Ricardo Anaya o a José Antonio Meade a Los Pinos.

En realidad, los datos disponibles muestran que ahora la coyuntura es muy distinta: López Obrador ya no genera el rechazo de antes y Morena capta las segundas preferencias de muchos panistas y priistas.

Pero tal vez el signo más revelador es que, en este momento, una transferencia de votos como la que se dio en 2006 o 2012 sería insuficiente para darle un vuelco a esta elección. La evolución de las preferencias electorales permite dimensionar el famoso voto útil. (Información de Cantú, Hoyo y Morales, “La crisis de las encuestas en México”, Nexos, mayo 2015).

Aunque en 2006 ese voto fue decisivo para el triunfo del PAN, los datos muestran que de principios de ese año al día de la elección, Madrazo no cayó más de 3 o 4 puntos porcentuales, los mismos que subió Calderón. Incluso en el momento más crítico para el priista, al inicio de mayo, cuando tocó piso, la transferencia —momentánea— de votos hacia Calderón no superó los 5 puntos porcentuales.

Para 2012, la lectura es más complicada, pues vista del inicio al fin de la contienda fue López Obrador quien más puntos ganó, en parte a costa de Josefina Vázquez Mota. El mayor swing de votos del PAN al PRI se observó en los primeros meses de las campañas, pero ni siquiera entonces superó los 4 puntos porcentuales.

En conclusión, ni cuando el PAN y el PRI eran mucho más cercanos, su intercambio de votos alcanzó la magnitud que hoy se requeriría para remontar una ventaja de más de 10 puntos.

Esta vez, para competir por el primer lugar no basta una apuesta por el voto útil. Dar la batalla exige movilizar nuevos electores y restarle apoyos directamente a López Obrador. Después de todo, para eso son las campañas.