Para alusiones impersonales

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Carlos MarínEl asalto a la razón

Al comenzar la presentación dejó clara su ignorancia sobre una garantía constitucional, porque su “plaza pública” está ideada “para que el pueblo de México pueda ejercer su derecho al acceso a la información…”

Una diputada suplente de Morena que alterna su Dirección de Redes de la Coordinación General de Comunicación Social y Vocería de Presidencia de la República con la coordinación de Contenidos Web en La Jornada de Oriente, debutó ayer como animadora del mentirómetro, la nueva sección de las mañaneras dedicada a exhibir lo que a su pedestre saber y entender son el mal periodismo, los periodistas mentirosos y “corruptos” y los medios “neoliberales”.

Es Ana Elizabeth García Vilchis, quien se ufana de ser “chaira, feminista y amlover”. Quién es quién en las mentiras de la semana se llama la jocosa temeridad de los miércoles en cuyo estreno, ayer, la señora se esmeró por imprimirle jiribilla con títulos que considera ingeniosos: Espionaje, Nado sincronizado, Generar percepción de corrupción con datos amañados, La reproducción de contenidos en masa, “mención honorífica” para La rapidez de una noticia falsa sobre la aclaración o desmentido, y otra “mención honorífica” para El Pinocho de la semana.

Al comenzar la presentación dejó clara su ignorancia sobre una garantía constitucional, porque su “plaza pública” está ideada “para que el pueblo de México pueda ejercer su derecho al acceso a la información…”.

Nada más falso: el derecho a la información (Artículo Sexto) no se refiere a lo que difunden los medios, sino a la obligación que tienen los tres poderes (en los distintos niveles de gobierno) de dar la información que se les requiera y, para los casos en que la nieguen (lo cual es común) existe una entidad del Estado, independiente y autónoma, a la que se puede recurrir, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

Según ella, los periodistas y medios con que alimenta su hoguera “cometen abusos emitiendo amenazas, injurias, calumnias e incluso incitaciones a la violencia que pueden estar dirigidas hacia el presidente de la República, funcionarios del gobierno de México…”. De ser cierta la tonta premisa, lo procedente, legal y congruente sería levantar las denuncias penales que los autores de tales fregaderas merecerían.

Y contra las difamaciones, enviar (derecho de réplica) una simple carta, en vez de mal utilizar, para denostar a quienes en Palacio se les ocurra, los muebles, inmuebles, equipo y personal que mantenemos quienes pagamos impuestos. Militante de Morena (correligionaria, devota confesa del Presidente), se infiere que satisface el requisito de “lealtad a ciegas” que demanda su jefe y parte del mismo error de Andrés Manuel López Obrador: suponer que el periodismo puede ser neutral o justo, cuando le es intrínseca la subjetividad (“Yo tengo confianza, espero que haya una renovación para que se informe con objetividad…”, comentó AMLO al término del infame informe).

Escupen para arriba: Spin, del respetado y querido Luis Estrada, lleva contabilizadas ¡56 mil 181! afirmaciones “falsas o engañosas” (88 en promedio en cada mañanera), como la letal de los medicamentos para niños con cáncer… https://www.milenio.com/opinion/carlos-marin/el-asalto-la-razon/para-alusiones-impersonales_2

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