Osorio no será el Camacho de Meade


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Joaquín López-DórigaEn Privado

Ya es tiempo de que el color vuelva a la vida. Florestán

Ya es tiempo de que el color vuelva a la vida.
Florestán

Cuando ayer le pregunté a Miguel Ángel Osorio Chong si sería el Manuel Camacho de Carlos Salinas a la nominación de Luis Donaldo Colosio, candidato del PRI a la Presidencia de la República el domingo 28 de noviembre de 1993, se indignó, y no sin razón.

—La verdad es que eso hasta ofende, Joaquín —me dijo.

—No —le respondí—, yo no quiero ofender, quiero preguntar.

Me refería al arrebato del entonces jefe del Departamento del Distrito Federal que se negó a reconocer, ni siquiera saludar, la nominación de Colosio, Camacho estaba seguro de que él sería y se descontroló cuando no lo fue.

Recuerdo que aquel mismo domingo 28 de noviembre, cuando adelanté la exclusiva en una larga transmisión por la cadena de Radio Fórmula desde las ocho de la mañana, Camacho me mandó un mensaje: No es hoy, es mañana y no es Colosio, soy yo. No hice caso y continué con mi transmisión por horas hasta que se oficializó el destape de Colosio, que Camacho nunca quiso reconocer sembrando la duda de que él era el candidato alterno.

Así pasó todo diciembre, enero —el día 10 pidió a Salinas ser el comisionado sin sueldo para la paz y la conciliación de Chiapas—, febrero y tres semanas de marzo, divulgando su posición de candidato alterno ante el enojo de Colosio y, en un momento, del mismo Salinas, que hizo aquella declaración del No se hagan bolas, es Donaldo.

No fue sino hasta el 22 de marzo, después de cenar en casa de Luis Martínez seis días antes, que Colosio declaró lo que habían acordado: entre una candidatura a la Presidencia y la paz de Chiapas, escojo la paz, lo que alegró al candidato del PRI, pero por muy poco tiempo, a las cinco de la tarde del día siguiente lo mataron de un tiro en la cabeza en unos arrabales de Tijuana.

Ayer, sobre la ofensa que me dijo Osorio al referirme al Camacho de Salinas, me dijo que no era la pregunta, sino lo que habían filtrado sobre eso.

De ninguna manera, Joaquín, yo creo en la cohesión, en la unidad del partido en torno a José Antonio Meade y creo en su proyecto. Y en el margen que la ley me da por supuesto que apoyaré su candidatura. Que no quede duda, me sumaré a ella.

Y agrego, Osorio no es, ni será, el Camacho de Meade ni de Peña Nieto.

Retales

1. ‘PIRRURRIS’. El tono y la forma es lo que dañan a Andrés Manuel López Obrador cuando se altera, como aquel ¡Cállate, chachalaca! Ahora fue contra Meade: pelele y señoritingo. Pero el tono, que hace la canción, fue de esos que lo dañan;

2. ¿FRENTE? De imponerse Ricardo Anaya como candidato del Frente, aunque sea por una interna del PAN, que controla, no le veo destino, toda vez que Miguel Mancera podría ir de candidato por el PRD, que ganaría más con él que de cola de león, digo, del frente; y

3. PALABRITA. En junio, el presidente del PES, Hugo Eric Flores, me aseguró que su partido no haría alianzas y que él sería su candidato presidencial. Ahora vende caro su amor al PRI, coqueteando con Morena. Qué poco duró la palabra.

Nos vemos el martes, pero en privado

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