Nunca llegaron a Huitzuco

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Carlos MarínEl asalto a la razón

Lo dicho por Carlos Canto Salgado a sus torturadores sugiere que “doce, trece” de los 43 desaparecidos iban a ser llevados a Huitzuco

Lo dicho por Carlos Canto Salgado a sus torturadores sugiere que “doce, trece” de los 43 desaparecidos iban a ser llevados a Huitzuco. De confirmarse que llegaron ahí se corroboraría que no todos o, como afirman quienes rechazan la “verdad histórica”, ninguno terminaron en el mismo lugar ni tuvieron el mismo final.

El problema es que no hay un solo indicio que vaya más allá del Puente del Chipote, donde el autobús 1531 de la línea Estrella de Oro en que los jóvenes viajaban fue baleado y detenido por policías de Iguala y bloqueado por compinches municipales de Huitzuco.

Según se le escucha, Canto cantó lo que le dijeron. No le consta. Aporta un testimonio de oídas, sin validez legal.

No obstante, su versión guarda meridiana congruencia con las pruebas contenidas en el expediente sobre lo sucedido en el Puente del Chipote, y no existe otro sitio en carretera donde se haya capturado a normalistas en una ruta distinta a la del resto de sus compañeros. La afirmación en el sentido de que los muchachos fueron llevados a El Tomatal (muy próximo al puente referido) tiene relación y congruencia con la ruta de desaparición adicional de los estudiantes descubierta por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos.

Canto habla de “doce, trece” normalistas, la CNDH calcula de quince a veinte y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes catorce.

Dice que los policías llevaron a los jóvenes rumbo a Mezcala (intermedio entre Iguala y Chilpancingo, en la misma dirección hacia Huitzuco si se parte del Puente del Chipote y El Tomatal). Lo que declaró coincide con el rumbo especificado por la CNDH en la ruta de desaparición de un grupo de normalistas.

Canto cuenta que los jóvenes fueron entregados a policías “ministeriales” pero, según la CNDH, los municipales de Iguala (con el conocimiento y la complacencia de al menos dos policías federales) los entregaron a policías municipales de Huitzuco, precisamente en ese puente.

¿Adónde fueron llevados? Tiempo, circunstancia, lugar y evidencia indican que al basurero de Cocula: durante tres horas, los hechos se desarrollaron con incidentes habituales en esas movilizaciones. La fatal comenzó hacia las ocho de la noche, cuando el autobús 1531 (con otro de la misma firma) salió de la Normal Rural de Ayotzinapa. Tres horas después, un El Patrón de Guerreros Unidos, convencido por lo visto de que los levantados eran enemigos de la banda Los Rojos (iban al menos dos entre los 43), ordenó matar a todos y el destino Huitzuco se esfumó.

El misterio se devela:

Alexander Mora Venancio (se sabe por la geolocalización de su teléfono) viajaba en el 1531. Con restos provenientes del basurero de Cocula y recuperados del río San Juan (también ropa de sus compañeros atrapados en el puente analizada en Austria) fue identificado a plenitud por el laboratorio de la Universidad de Innsbruck…

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