Minuto a Minuto

Nacional ‘Hip Hop por la Paz’ reúne a 530 participantes de 88 centros penitenciarios
El primer lugar de Hip Hop por la Paz fue para Sociedad Lírica Fénix, del Centro Penitenciario de Acapulco, Guerrero, por la canción Vida, muerte y paz
Nacional Industria química reclama energía pese a tener un 30 % de capacidad ociosa
La industria química tiene ocioso el 30 % de su capacidad y pidió garantizar el suministro de gas, electricidad y materias primas a precios competitivos
Nacional Juan Villoro destaca la importancia de “la crítica justa” al recibir Premio Carlos Fuentes
Juan Villoro destacó que América Latina sea una excepción ante el avance de la ultraderecha, aunque advirtió que aún falta mucho por hacer
Nacional La soberanía no se negocia: Roberto Velasco ante el Senado
Roberto Velasco resaltó que en este 2026 llegó a la conclusión de que la cooperación y la soberanía "avanzan juntas"
Entretenimiento Jesse Huerta anuncia primer álbum solista tras salida temporal de Jesse y Joy
Huerta anunció un acuerdo de distribución global con Virgin Records para su etapa como solista, cuya música lanzará bajo su sello Nebulosa Records

Hay dos independencias mexicanas, cosidas en el tiempo como parte de un mismo proceso pero muy distintas entre sí.

Una es la independencia violenta, catártica, de la rebelión de Hidalgo de 1810, y sus secuelas guerrilleras legendarias, con los curas del bajo clero a la cabeza, señaladamente José María Morelos. Es el movimiento de independencia que sacude irreversiblemente el viejo orden, que nunca volverá a ser igual, pero no lo derrota. Es la independencia que destruye pero es también la que fracasa.

La otra independencia es la de Agustín de Iturbide de 1821. Es la independencia pactista, negociada, por su mayor parte pacífica, la independencia del Plan de Ayala, en realidad un acuerdo político nacional.

El Plan de Iguala, quizá el programa político más eficaz que se haya escrito nunca en la América española. Tuvo algo que ofrecer a todos los estamentos y las razas del reino de la Nueva España. Esta fue la independencia que triunfó en los hechos, agrupando sin excluir, un movimiento cuyas bajas en “el campo de honor”, Iturbide dixit, “no llegan a ciento cincuenta individuos “

No es una paradoja menor que la historia heroica de nuestra Independencia sea para los curas insurgentes que fracasaron en su lucha y que sea un villano favorito de nuestra memoria Agustín de Iturbide, artífice del pacto que unió a la Nueva España para alcanzar su independencia.

Nuestros libros de historia patria resuelven esta contradicción diciendo que Hidalgo empezó la Independencia y Agustín de Iturbide la consumó. Desde luego hay espacio para esa lectura, pero los hechos duros dicen solo que Hidalgo y Morelos fracasaron en su rebelión, combatidos entre otros por Iturbide, y que Iturbide triunfó en su pacto indoloro de Independencia para todos los habitantes de la Nueva España, sin librar bien a bien una batalla.

El parto fue indoloro, pero no su primera historia independiente que costó medio siglo de reyertas y la pérdida de la mitad del territorio.

Al término de las gestas heroicas, frente al horizonte de discordia universal de los nuevos países, dijo salvajemente Simón Bolívar: “La independencia es el único bien que hemos conseguido a costa de todo lo demás”.