Las declaraciones del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García a propósito del homicidio de dos mujeres periodistas en Cosoleacaque, deslindando a él y su gobierno de responsabilidad en el clima de indefensión que viven en esa entidad los comunicadores son, además de inmorales e irresponsables, prácticamente una licencia para matar a los profesionales de la información en esa entidad.

El gobernador veracruzano vive otra realidad haciendo como la avestruz para no ver la situación de peligro que vive el periodismo en México es brutal. Del año 2020 al 2022 han sido asesinados 156 reporteros, fotógrafos y camarógrafos en México. Este es el segundo país más peligroso para ejercer este oficio luego de Ucrania y Veracruz es el estado donde más riesgo corren los periodistas.

La organización Artículo 19 reporta en su último recuento que fueron ultimados 47 durante el sexenio de Enrique Peña Nieto(PRI), 22 en el de Vicente Fox (PAN) y 33 en lo que va del gobierno de Andrés Manuel López Obrador (Morena) a los que apenas hace poco más de una semana se agregaron las muertes del periodista sinaloense, Luis Enrique Ramírez y de las veracruzanas Yesenia Mollinedo, directora del portal El Veraz y su reportera Sheila Johana García para sumar 36.

Del gravísimo estado de riesgo para la vida de los periodistas en México dan cuenta las múltiples condenas internacionales y al grado que la ONU ha condenados los recientes homicidios de Sheila, Johana y Luis Enrique, así como la situación de inseguridad y peligro para el ejercicio del periodismo y la libre expresión en México.

Entonces, en este estado de terror, por desgracia Veracruz se ubica como uno de los lugares más peligrosos del mundo para ser periodista y mucho más si eres mujer, también según el registro de Artículo 19 que reporta 111 agresiones a mujeres periodistas en esa entidad entre 2010 y 2021.

Se han contabilizado 33 periodistas muertos en ese estado desde el año 2000, de los cuales corresponden siete a la administración de Cuitláhuac García, cinco de los cuales fueron ultimados durante 2022, tomado en cuenta que en lo que va del año en todo México han sido asesinados 11 periodistas.

De plano, el hermano de Yesenia, Ramiro Mollinedo, asegura que su hermana recibió amenazas dos semanas antes de su muerte pero que no denunció por desconfianza en las autoridades. Y cómo denunciar, si el gobierno de Cuitláhuac García se ha caracterizado por las denuncias de vínculos con el crimen organizado y el abuso de poder a manos de sus policías y fiscales que tienen en la cárcel a unos dos mil inocentes acusados del delito de “ultrajes a la autoridad”.

Pero no es fortuita la violencia contra los comunicadores, pues el Veracruz del gobernador Cuitláhuac García (Morena) ocupa el lugar nueve de los estados del país desde que comenzó el gobierno de la Cuarta Transformación.
Y las denuncias sobre posibles nexos de gobierno estatales con grupos de narcotraficantes llegan a tal nivel que en una carta hace unos meses el activista Bryan LeBarón solicitó al presidente de Estados Unidos, Joe Biden, investigar la relación que tendrían con cárteles de la droga los gobernadores de Veracruz, Cuitláhuac García, y de Morelos, Cuauhtémoc Blanco.

Petición hecha a partir del los acuerdos de cooperación binacional para la seguridad y el combate a la corrupción; en el caso del veracruzano por presuntos vínculos de sus funcionarios con los cárteles de Sinaloa y de Jalisco Nueva Generación que se disputan la entidad y en el del morelense al revelarse una fotografía con tres líderes regionales del CJNG.

Así las cosas, y mentiras al mismo elude su responsabilidad en el estado de inseguridad y violencia que vive Veracruz y promete encontrar y castigar a los culpables de los homicidios de las comunicadoras Sheila y Johana, lo que en los hechos deja claro el gobernador Cuitláhuac García es que en su administració hay licencia para matar periodistas.