El sistema de “representación proporcional pura” de la propuesta presidencial de reforma electoral, citando al ex diputado de Morena Agustín Guerrero, es en los hechos una falacia de López Obrador porque no está inscrito en un esquema de pesos y contrapesos funcional, pues es evidente que la iniciativa está diseñada para dar el control de las elecciones al gobierno.

SI bien está claro que a Morena y sus aliados no les alcanzan los votos para alcanzar la mayoría calificada para aprobar esta reforma constitucional, vale la pena revisar la forma en que desde Palacio Nacional se ve la democracia.

Dice el ex diputado Guerrero que tomando en cuenta los resultados electorales de 2021, en el modelo propuesto por AMLO la Cámara de diputados estaría integrada por 132 legisladores de la Coalición Juntos Haremos Historia y 134 de la Alianza Va por México. Sí, pero hace números a partir de los resultados de un proceso organizado por un instituto electoral independiente.

Esa independencia del órgano electoral quedaría eliminada con la iniciativa de López Obrador, pues el planteamiento de elegir por voto directo a los siete consejeros que integrarían su consejo general le da una ventaja brutal a Morena como partido mayoritario y prácticamente le garantizaría el control del órgano, acabaría con su imparcialidad y lo pondría a las órdenes del gobierno de AMLO quien por ende tendría el control de las elecciones.

Pero no sólo eso, en ese escenario la “representación proporcional pura” se propone que los diputados federales sean electos por listas estatales, por lo que su selección quedaría en medio de una pinza perversa formada por un órgano electoral que de dudosa independencia e imparcialidad y las maniobras de los gobernadores ahora también en su mayoría de Morena.

Y, cito, lo más grave es que “en el centro de la iniciativa presidencial está la reconstrucción de un sistema electoral y legislativo cuyo objetivo es restaurar el sistema de partido único o casi único derrumbando todo el sistema de pesos y contrapesos que se fue construyendo tras la ruptura del PRI con el nacimiento de la Corriente Democrática y posteriormente el PRD”.

La intención es clara, reducir lo más posible los espacios de expresiones político-legislativas diversas, por eso proponen desaparecer 200 diputaciones y 28 senadores plurinominales, lo que representa cancelar espacios de reconocimiento de la pluralidad política y de las minorías en el Congreso.

Se trata, por lo que se ve, de hacer a la oposición lo más pequeña posible, de ese se trata cuando plantea ahorcarla al reducir su financiamiento público al plantear que sólo reciban los partidos fondos en tiempos electorales, en la idea de matar a los partidos opositores de inanición, riesgo que no correría Morena pues tiene todo el respaldo del gobierno.

En la misma lógica está la reducción del porcentaje a los partidos en los tiempos oficiales de radio y TV abiertas, en reducir los espacios de exposición de la oposición frente a Morena.

Así las cosas, es una buena noticia por ahora que el presidente, Morena y sus aliados no cuenten con la mayoría calificada para lograr que se apruebe esta reforma. Podemos con esta iniciativa ver la forma torcida con la que conciben AMLO y Morena la democracia, pero también que, si bien perfectible, nuestro sistema político-electoral funciona y nos blinda de excesos autoritarios.