La iniciativa de reforma política y las declaraciones sobre el tema de Andrés Manuel López Obrador prácticamente representan la restauración del modelo electoral y legislativo con el que el Partido Revolucionario Institucional mantuvo el poder por casi 70 años.

Pretender un organismo único electoral (así sea con la falaz propuesta de elegir por voto popular de sus consejeros) y desaparecer a los diputados plurinominales representa una intentona evidente de ejercer control absoluto de los procesos electorales y del Congreso de parte del Presidente y su partido Morena.

Parece que ya se olvidó la forma en que el PRI durante décadas aplastó a la oposición, marginó a las minorías y acalló a las voces disidentes. Es una pena que quienes desde la izquierda mexicana también durante décadas lucharon contra ese sistema opresor no levanten la voz frente a este nuevo amago de regresión autoritaria.

Hay que recordar las veces que sean necesarias que ese sistema aplastó con la bota del Ejército a todos los movimientos sociales que cuestionaron el autoritarismo priistas, fueran los ferrocarrileros, los médicos, los maestros y los estudiantes en 1968 y 1971, lo que derivó en los movimientos guerrilleros de los años 70 y que siguieron incubados en Chiapas con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y el Popular Revolucionario (EPR) y el Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI).

Y que fue precisamente esa ida a las armas la que hizo que el sistema iniciara un proceso de apertura diseñado por don Jesús Reyes Heroles quien abrió el Congreso a las diputaciones plurinominales para que la disidencia y el pensamiento diferente tuviera una expresión política dentro del marco de la ley y las instituciones.

Pero no fue suficiente para consolidar la apertura democrática, tuvo que venir un proceso de reformas la crisis política tras las elecciones de 1988 para que México contara con un instituto electoral ciudadanizado que le ha dado credibilidad y certeza a los procesos electorales durante más de 30 años.

Esa democracia que le costó a varias generaciones de mexicanos construir es lo que pretende cancelar López Obrador con su reforma político-electoral. Así, cada vez se hace más pertinente la frase: “es urgente defender la democracia”.

VUELTA BASQUETBOLERA

Algo pasa en el básquetbol mexicano que ha llamado mucho la atención. Para nadie es un secreto que ha sido el deporte más golpeado en los últimos 20 años.

Quizá por eso muchos se han dejado deslumbrar con los espejitos de un empresario de origen venezolano que con tan solo un año involucrado en este deporte, cree que tiene el derecho de adjudicarse el control de la selección mexicana con lo único que hasta hoy ha demostrado: ¡que tiene muchos dólares!

Su nombre: Carlos Lazo quien para “adjudicarse” a las selecciones nacionales, Lazo eligió a un impresentable: El español José Luis Sáez, ex presidente del básquetbol ibérico y acusado de ser un ladrón y defraudador en su país

Será por eso que Carlos Lazo ya se peleó con Gustavo Ayón y con Juan Toscano (el único mexicano en la NBA) con quienes ya tuvo su primer encontronazo. La pregunta de fondo es: de donde surgió el dinero del empresario Carlos Lazo? Pronto habrá noticias al respecto.