Dejando aparte la excelente gestión de la vacunación anti-COVID 19 del gobierno de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México, hay por vez primera dos buenas noticias en los sectores de educación y salud: el restablecimiento de las escuelas de tiempo completo y el lanzamiento del programa IMSS Bienestar anunciado por su director Zoé Robledo.

El pasado fin de semana se conoció el acuerdo de la SEP que le da para atrás a la cancelación de las escuelas de tiempo completo que beneficiaba a 3.6 millones de niños pobres con un horario extendido y alimentación, lo que apoyaba a los padres y madres trabajadoras y a la nutrición de los infantes.

Sin embargo, al parecer aún no está garantizada la cobertura total de estos 3.6 millones de niños debido a que según el acuerdo de la SEP publicado en el Diario Oficial de la Federación que será un apoyo económico complementario que se brindará por conducto de los comités escolares de Administración Participativa conforme a la autosuficiencia presupuestal.

Por esa razón la organización civil Mexicanos Primero advierte que estas nuevas reglas generan dudas porque no detallan los montos específicos por concepto de horas extra de los maestros y directivos que participen en este modelo.

Pero en fin, algo es algo y de lo perdido lo que aparezca como decían las abuelas, porque ante la desaparición del órgano especializado en construcción de escuelas y las tonterías ignorantes de Marx Arriaga en la elaboración de los contenidos de los libros de texto gratuito, entre otras barbaridades, que no desaparezcan las escuelas de tiempo completo es una buena noticia.

En el sector salud es también buena noticia que el gobierno de la 4T reconozca el fracaso del Instituto de Salud para el Bienestar que sustituyó al más o menos funcional Seguro Popular y lance para suplirlo el programa IMSS Bienestar anunciado por su director Zoé Robledo, sabedores que de entrada el Seguro Social cuenta con infraestructura para la atención de millones de mexicanos; sólo hace falta ver que tenga presupuesto para expandirse y que no se deteriore más la ya de por sí limitada capacidad de atención y equipamiento del Instituto.

Porque al parecer esta administración ya dejó a un lado el proceso de universalización de los sistemas públicos de salud que tenía como eje la creación del expediente único digital, con el cual cualquier derechohabiente podía llegar a ser atendido en cualquier hospital público del país.

Al final del día, como Andrés Manuel López Obrador no cree en reformar y corregir estamos padeciendo -por desgracia- una concepción del ideario del Presidente: “destruir para construir la transformación”.

Es por ello que escasearon los medicamentos en el sistema de salud pública, los tratamientos para los niños con cáncer, desapareció el Seguro Popular, se eliminaron los apoyos a las ONG para los refugios de mujeres, se cancelaron las estancias infantiles, se pretendió acabar con las escuelas de tiempo completo, se ataca a los organismos autónomos y más.

No se puede negar que los programas pueden tener fallos, pero en todo caso se pueden auditar y corregir, la solución no puede ser siempre cancelar y desaparecer modelos que habían probado sus virtudes. Si en las estancias infantiles existían padrones inflados, pues a corregirlos, si los estados desviaban partidas del Seguro Popular, pues a etiquetar los recursos… Cancelar y desaparecer programas no puede ser la única solución.

En fin, ojalá tanto esta nueva versión de las escuelas de tiempo completo y el programa IMSS Bienestar funcionen y le den un respiro a los mexicanos más necesitados, porque es precisamente en el mejoramiento, funcionalidad y cobertura de los sistemas de salud y educación públicas donde se prueba en mucho la eficacia de un gobierno, no sólo repartiendo dinero a ancianos, ninis, discapacitados y mujeres embarazadas.