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No faltó quien viera en mis columnas sobre la serie Narcos: México una defensa del crimen y una vindicación de los criminales.

No se trata de eso, sino de una reflexión sobre la elección del mal menor cuando hay que elegir entre males o cuando sale más caro el caldo que las albóndigas, es decir, cuando la solución agrava el problema en vez de reducirlo.

Yo creo que el camino efectivo para poner fin a la violencia del narcotráfico es legalizar todas las drogas prohibidas y regularlas, limitando su uso, desde luego, pero bajo la premisa de su licitud.

Porque es la ilegalidad lo que hace caras las sustancias, altas las rentas de quienes se dedican a proveerlas y violentos los tratos por el dominio de un mercado sin ley. La legalización pondría fin a las altas rentas y haría desaparecer paulatinamente ese mercado criminal, como sucedió con el alcohol en Estados Unidos.

El segundo mejor camino para lidiar con las drogas prohibidas, pues no se pueden legalizar, es la hipocresía realista de la autoridad, que, frente a una prohibición a todas luces impracticable por la pujanza del mercado, opta por administrarlo más que por perseguirlo a sangre y fuego.

Es lo que hacen las policías de las grandes ciudades estadunidenses, donde es posible conseguir todo tipo de drogas y no hay la violencia de países proveedores como México y Colombia.

El Paso es la ciudad más segura de Estados Unidos y cualquiera puede decirle a uno dónde comprar la droga que quiera. La autoridad no hace la guerra, contiene la violencia entre bandas locales que se disputan el mercado y garantiza a la ciudades seguridad pública y abasto razonable.

El tercer camino es el que Estados Unidos exporta con la DEA: guerra a muerte contra las drogas, presión sobre los gobiernos para que persigan capos, comprometa a las fuerzas armadas, viole si es necesario derechos humanos, sin importar los miles de muertos. Es el “nuestro”.

De los tres caminos, Legalización, Administración y Persecución, prefiero el primero, en su ausencia prefiero el segundo y repudio totalmente el tercero.

(Día con día volverá a este espacio el 7 de enero de 2019. Lo mejor para todos)