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Estados Unidos utilizará el frente laboral para presionar a México en la renegociación del Tratado de Libre Comercio, dice con todas sus letras el documento que el US Trade Representative envió al Congreso la semana pasada.

Esta presión se dejará sentir con fuerza en la forma en que funciona el sindicalismo en México. Pondrá en jaque figuras muy bien establecidas en México, como son los sindicatos blancos y los contratos de protección.

El documento dice: “Estados Unidos buscará compromisos de parte de los socios del NAFTA para adoptar medidas que implementen los derechos laborales reconocidos internacionalmente y para reforzar efectivamente el cumplimiento de las leyes laborales”.

Cuando dice “los socios del NAFTA”, entre líneas uno debe leer México. Para los estadounidenses el asunto laboral más importante es evitar que México compita “deslealmente” en la región NAFTA bajando los estándares laborales. Los sindicatos de Estados Unidos han estado muy activos en esto y han logrado que Washington fije una posición crítica sobre México en espacios internacionales. En junio del 2015, el gobierno de los Estados Unidos expuso que en México se promueven los sindicatos falsos o “contratos de protección”, pese a los cambios a la Ley Federal del Trabajo en el 2012. Esta acusación se hizo a través de una declaración enviada a la Comisión de Aplicación de Normas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el marco de la 104 reunión de la OIT.

En ese mismo año, 2015, durante las negociaciones del Acuerdo Transpacífico, Estados Unidos hizo señalamientos respecto a la falta de transparencia de los contratos colectivos en México y a la carencia de mecanismos efectivos de protección de los derechos de libre asociación y negociación colectiva.

La posición estadounidense en materia laboral implica un consenso bipartidista que lleva una década. Desde mayo del 2007, los demócratas y republicanos llegaron a un acuerdo para hacer obligatorio en cualquier acuerdo de libre comercio el cumplimiento de normas laborales consignadas en la Declaración de Principios Fundamentales y Derechos en el Trabajo de la Organización Internacional del Trabajo. De esta manera, todos los acuerdos comerciales que Estados Unidos ha firmado en los últimos 10 años incluyen provisiones laborales que no estaban en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

¿Cómo reaccionará México? Lo ocurrido hace un par de años. En ese momento, la Secretaría del Trabajo y Previsión Social defendió la posición de México en el marco de la Organización Internacional del Trabajo y, además, sostuvo reuniones con los representantes patronales del país para transparentar la contratación colectiva y también para buscar una salida razonable a la cuestión de los sindicatos blancos (creados y/o impulsados desde la empresa).

Podemos anticipar que Estados Unidos no se irá con las manos vacías en el frente laboral: México deberá hacer concesiones y cumplir. Esto no es una necesariamente una mala noticia para los mexicanos. La presión estadounidense podría ser un factor determinante para elevar los estándares laborales en México. Después de todo, ¿quién dijo que los mexicanos queremos competir con bajos salarios y malas condiciones de trabajo?

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