Millones de mexicanos se encuentran totalmente desconcertados e impotentes pues no encuentran apoyo institucional para enfrentar esta nueva ola de COVID-19. La recomendación del subsecretario de Salud Hugo López-Gatell frente a la gran demanda de pruebas de diagnóstico es clara:

“Si presentas síntomas de COVID-19 aíslate, vigila que la oxigenación esté arriba de 90 y que tu temperatura no supere los 38 grados. En caso de comorbilidades o signos de alarma busca atención médica oportuna”. Y sí, pero hay muchos más que hacer.

Pero el caso es que no en todos los hogares mexicanos hay, por ejemplo, oxímetros ni todos los mexicanos están capacitados para determinar signos alarma; falta información y orientación de parte del gobierno de México y de muchos de los estados. Pero no sólo eso, en general el sistema de salud nacional no es de alta calidad y cobertura, lo que deja a millones en la indefensión ante esta pandemia.

Porque ante esta recomendación surgen muchas preguntas: “¿Tengo síntomas? Sí, ¿OK, me aíslo y luego que hago? Sí, oxigeno bien y no tengo fiebre, pero me duele la cabeza mucho y me dicen que debo tomar Paracetamol, ¿pero qué dosis? Estoy tosiendo un montón, me arde la garganta y tengo mucho escurrimiento nasal, qué procede o qué me tomo?
¿O nomás me aguanto?”

Esto no es poca cosa, los contagios crecen a un ritmo acelerado, el martes pasado se rompió récord con más de 33 mil y este miércoles se volvió a romper con más de 44 mil. Para tener una idea de la falta de orientación y apoyo, vayan como ejemplo la cobertura y los cerrados márgenes de maniobra de los servicios telefónicos de asistencia.

El servicio nacional 911 sólo puede mandar ambulancias (si es que hay) para casos graves, pero eso sí contestan de inmediato; en la Ciudad de México Locatel está colapsado y si logras ser atendido no te pueden dar recomendaciones médicas, el ISSSTE de plano no tiene servicio remoto de atención a COVID-19 y vale la pena reconocer que el IMSS tiene un eficaz servicio telefónico que si no hay comorbilidades ofrece alternativas y si las hay te recomienda ir de inmediato a sus servicios de Urgencias.

La magnitud del problema se puede ver también al revisar las cifras del número de derechohabientes a servicios de salud pública, que varían según lo reportado por las instituciones y las mediciones hechas por el INEGI y el Instituto Nacional de Salud Pública.

Si nos atenemos a las primeras, en 2020 el 73.5 por ciento de la población (92.6 millones) tenía acceso a IMSS, ISSSTE, institutos es estatales de salud e Insabi (en 2018 se reportaba el 84 por ciento), lo que significa que este país de 126 millones de habitantes hay 33.4 millones de mexicanos de mexicanos sin acceso a los servicios de salud.

Entonces ante esta ola de contagios todavía hay mucho por hacer: la primera es informar y apoyar con mayor claridad y eficiencia a los infectados y la segunda tomar medidas emergentes para contener los contagios. Y ahí está la OMS recomendando que haya vacunación desde los 5 años, sana distancia, cubrebocas, limpieza de manos, ventilar los espacios, evitar reuniones y eventos multitudinarios, reducir los aforos de los lugares públicos y hacer pruebas de diagnóstico.

Esto es urgente, no basta con un aislamiento sin orientación o con spots de televisión pidiendo “comer frutas y verduras”.