Cuando los mexicanos nos enfrentamos a una contrariedad o tenemos una preocupación decimos, en lenguaje popular, “me está cargando el payaso”. O de plano cuando alguien muere se dice: “se lo cargó el payaso”. La frase tiene su origen en el rodeo, cuando un vaquero cae del toro que jinetea, el payaso, clásico de éste espectáculo, lo carga para que se levante o para llevarlo con los médicos.

Escribí lo anterior porque al leer el encabezado de la columna se puede pensar que el payaso que está cargando al PRI es Alito, un clon cuyo lenguaje prostibulario produce la impresión de que su colega Platanito es catedrático de la lengua.

Alejandro Moreno Cárdenas, es el nombre del que se hace llamar Alito, presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, desde el 18 de agosto del 2019, cuando dejó la gubernatura de Campeche que había asumido el 16 de septiembre del 2015. Moreno Cárdenas, es licenciado en Derecho, egresado del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores René Descartes, institución privada que por la forma en la que se expresa su distinguido exalumno entre sus programas docentes ha de ofrecer una maestría en cabroñol.

El licenciado Moreno ha sido, senador de la República y diputado federal. Su agitada vida política no ha sido óbice para ser un exitoso empresario de los medios de comunicación. En coincidencia con su paso por la máxima magistratura estatal adquirió los periódicos El Sur, Novedades y Expreso –de Campeche los tres-; también, a través de su hermano Gabriel Emigdio, compró la televisora Mayavisión. Asimismo es dueño del portal webcampeche.

En febrero de este año, debido a la falta de subsidios para sus empresas por parte del gobierno de Layda Sansores, Alito despidió sin las liquidaciones de ley o a través de “renuncias voluntarias” a 300 trabajadores de su grupo de medios . Entre los despedidos había adultos mayores próximos al retiro y enfermos con padecimientos crónicos y, por supuesto, periodistas que comprueban que lo afirmado por el licenciado Moreno, en uno de los audios que se dieron a conocer recientemente: “A los periodistas no hay que matarlos a balazos, papá, hay que matarlos de hambre”, no es una metáfora.

Respecto a los susodichos audios en los que se revela además de la insultante jerigonza con la que  Alito se expresa, la presión que acostumbra ejercer sobre empresarios y proveedores, la corrupta manera  de hacer política y la frívola adicción, pese a ser un hombre joven, a los retoques de cirugía estética, el presidente del CEN tricolor dijo lo que acostumbran decir en estos casos la gente de su ralea: primero que no era su voz, después que si era su voz pero manipulada porque el no acostumbra ese lenguaje; por último se dijo víctima de espionaje y denunció la intervención del gobierno federal en los procesos electorales.

Cuando Alito decidió presidir al PRI estaba en su radar la candidatura presidencial de la alianza llamada Va por México. Sin embargo las grabaciones dadas a conocer por la gobernadora Sansores, no sólo le desbarataron sus planes, sino afectaron de manera general a la coalición tripartita y al PRI en lo particular de cara a las elecciones del próximo domingo por la gubernatura en seis estados de la República. Se pronostica que el PRI perderá dos gobiernos estatales (Hidalgo y Oaxaca) de los cuatro que le quedan dejando los otros dos (Coahuila y el Estado de México) para perder en el 2023 y con ello mandar a la otrora aplanadora a terapia intensiva.

¿Cuando al antiguo partidazo le suceda lo que a Pedro Páramo que se desmoronó como si fuera un montón de piedras, será Alejandro Moreno quien recoja la última? ¿Alito es el payaso que está cargando al PRI?

Punto final

El chapuzón que se aventó con Checo Pérez confirma que le gusta andar en el agua.