La semana pasada no fue precisamente una fiesta para la Selección Mexicana de Futbol, tampoco para la alianza electoral Va por México. Ambas demostraron que tienen cuesta arriba el camino, una para el Mundial Qatar 2022 y la otra para el Gran Corcholatazo Presidencial del 2024. La primera perdió ante su similar de Uruguay 3-0 y empató con la de Ecuador a cero. La segunda, coalición del PRI-PAN y PRD —este partido es de la segunda división—, perdió contra la unión partidista que encabeza el partido en el poder Morena por 4-2.

Se me ocurre una forzada analogía entre la Selección que dirige Gerardo el Tata Martino y la coalición opositora que controla Claudio X. González. Cuando la oncena balompédica no ganaba nada y el PAN tampoco, el partido Tricolor, mediante su estrategia: Cuatro ratones locos en la defensa, tres operaciones tamal en la línea media, y tres carruseles en la delantera, goleaba a su ahora socio blanquiazul y a quien se le pusiera por delante. Su meta quedaba invicta por lo general (al principio) y luego por lo civil, gracias a la siempre sabia, oportuna y magistral intervención de su portero el Señor Presidente de la República.

El ancestro del PRI, el Partido Nacional Revolucionario (PNR) fundado el 4 de marzo de 1929 es contemporáneo del primer Campeonato Mundial de Futbol que se desarrolló en Uruguay en julio de 1930. Mientras que el PNR ganaba en cuanta elección se presentaba que eran todas, la selección de futbol perdió los tres partidos de la primera ronda. El PNR siguió ganado y el seleccionado nacional perdiendo, en Italia 1934 fue eliminado por Estados Unidos 4-2. No asistió a Francia en 1938. En este año el PNR se transformó en Partido de la Revolución Mexicana (PRM) y siguió ganando elecciones.

El Mundial de 1950 se realizó en Brasil, en 1939 ya se había fundado el Partido Acción Nacional (PAN) institución de derecha para contrarrestar a la otra derecha, la “revolucionaria” del PRM que en 1945, se convirtió en el Partido Revolucionario Institucional (PRI). El PAN logró su primera diputación en 1946 y su primera alcaldía en Quiroga, Michoacán, en 1947. Todo lo demás lo obtuvo el PRI. En contraste, futbolísticamente perdimos los tres partidos de la primera ronda.

En 1954 en Suiza, volvimos a perder en la fase inicial, el PRI tuvo carro completo siendo presidente Ruiz Cortines, en cuyo período de gobierno la oncena nacional ganó el primer punto en un mundial, en Suecia 1958, al empatar a un gol con País de Gales. Luego vino el Mundial de Chile, donde los tachones nacionales se cubrieron de gloria cuando las huestes del general Ignacio Tréllez(aragoza) le ganaron 3 a 1 al subcampeón Checoslovaquia. El PRI era la aplanadora y López Mateos nuestro portero itinerante (se atrevió a salir del área grande más lejos y antes que Jorge Campos).

En el régimen de Díaz Ordaz a sangre y fuego se impuso el PRI y sus satélites PPS Y PARM, en tanto la selección empataba con Uruguay en el Mundial de Londres 66. Un año después voces panistas disidentes como la del diputado José Ángel Conchello comenzaban a escucharse. Fue hasta el mundial México 70 cuando nuestro seleccionado por primera vez jugó el cuarto partido luego de golear a el El Salvador (4-0), ganarle a Bélgica mediante un penal, y empatar con la URSS a cero, en la inauguración del evento ante la forzada sonrisa de dominó de Díaz Ordaz que se llevó una rechifla de órdago. En 1974 México no fue a Alemania al perder el hexagonal de Haití.

En 1978, el PRI sin oponentes puso de portero a López Portillo. Cuando este dijo que nos dispusiéramos para la abundancia, nunca nos imaginamos que ésta era de goles. Perdimos 3-1 con Tunez; 3-1 con Polonia y 6-0 con Alemania. Y el PRI gane y gane.

(Continuará)