Nadie se sorprenderá con saber que la ocupación con la tasa más alta de divorcios en México es la prostitución, 67% de los matrimonios de sexoservidores/as terminan en una separación legal o administrativa. ¿Qué tal si les cuento que después de los sexoservidores/as, con 50% tenemos a escritores y críticos literarios y con 40% a astrólogos y adivinadores?

Esos datos fueron recabados en una encuesta a más de 97,000 personas por parte del INEGI. La información es de 2016, pero podemos apostar a que los porcentajes de divorcio ahora son más altos, porque ha crecido el número y la tasa de divorcios en la población mexicana. En el año 2000 fueron 52,318 divorcios en todo el territorio mexicano. Para el 2021 se registraron 149,675 divorcios.

¿Quiere usted reducir el riesgo de divorcio? Busque a un artesano de bejuco, vara, palma, carrizo o mimbre. Los que se dedican a esa actividad tienen una tasa de divorcios de apenas 1 por ciento. Ellos y ellas son seguidos por los trabajadores en el cultivo de flores y trabajadores en apicultura, entre otros. O sea que esto es un asunto de mimbre, flower power y abejitas, se preguntarán ustedes. La respuesta es no, porque los trabajadores del ejército también tienen una muy baja tasa de divorcios, con 3 por ciento. Con este dato en mente, puede usted buscar a uno de esos que portan uniforme color verde olivo. En estos días tienen grandes perspectivas profesionales.

Hablamos de divorcios porque esta semana el INEGI ha dado a conocer la información correspondiente al 2021. Hubo un crecimiento de 60% respecto al 2020. Este número nos ayuda a poner rostro estadístico a esas historias que vivimos a través de amigos, conocidos y familiares. ¿Qué tanto se refleja la pandemia y cuánto tiene que ver con un cambio más profundo de la sociedad mexicana? Esa es la cuestión. A principios del siglo XX, las principales causas de disolución de los matrimonios estaban relacionadas con enfermedades y muerte. Esto cambió con la mejora en las condiciones de salud y mayores facilidades para consumar los divorcios. Este fue uno de los grandes cambios sociales que trajo el siglo XX.

En este siglo, cada uno de los años (con la excepción de 2020) ha habido un incremento en el número de divorcios en México. Ha crecido el uso de esta herramienta legal y administrativa y la aceptación social para quienes ejercen esta opción. La otra cara de la moneda es que estamos viviendo una reducción muy significativa en el número de matrimonios. Según Mario Luis Fuentes, 1999 marcó el año récord en matrimonios en nuestro país. Fueron 743,856. En el 2020 se dio la menor cantidad de matrimonios, un poco más de 335,000. El año pasado hubo un repunte grande. Llegaron a 453,000.

Con el paso del tiempo, se va rebalanceando la relación entre matrimonios y divorcios. En 1999, había 6.6 separaciones por cada 100 matrimonios. Para 2019, la tasa era de 31.7 divorcios por cada 100 matrimonios. De continuar las tendencias, para el año 2030 la tasa podría ser de 62.22 divorcios por cada 100 matrimonios, augura Mario Luis Fuentes.

¿Cuál es el impacto económico de los divorcios? En México, este fenómeno ha sido poco estudiado, pero ha estado bajo la lupa de académicos de Estados Unidos y Europa desde hace medio siglo. Hay repercusiones patrimoniales y sociales. Un estudio hecho por Mary Corcoran, de la Universidad de Michigan, calculaba que el descenso en el patrimonio de las personas que se divorcian se sitúa en un rango que va del 28 al 42 por ciento . Las más perjudicadas son las mujeres y tardan más en recuperarse, pero pueden hacerlo más fácil en sociedades o países donde hay políticas sociales orientadas a reducir la brecha de género.

Entre 28 y 42 por ciento. Es duro el golpe, ¿qué tal si mejor no me caso?, pensarán aquellos que están deshojando la margarita. ¡Cuidado! Los casados acumulan 77% más patrimonio que los solteros, concluyó una investigación del sociólogo Jay Zagorski. En pareja se reduce el desperdicio y hay más motivaciones para buscar recompensas económicas. Son estudios realizados en la sociedad estadounidense, en la que hay beneficios fiscales y laborales para los casados.

¿Qué políticas públicas requiere una sociedad en la que el divorcio es una realidad que crece? Qué tal si hablamos de mejorar las redes de protección legal y económica para los más vulnerables, empezando por los hijos y las mujeres porque ellas pierden más, en la mayoría de los casos.

El divorcio no es algo nuevo ni es tan raro, pero en algunos lugares de nuestro país se trata como si fuera un Cisne Negro. Casarse es una de las decisiones más razonables económicamente y divorciarse es una forma de destruir riqueza, explicaba y advertía Gary Becker, premio Nobel de Economía y primer gran estudioso de la Economía del matrimonio y el divorcio. ¿Será?